Un cuidadoso estudio realizado por tres investigadores de nacionalidad argentina, canadiense y polaca, respectivamente, reveló que los árboles más antiguos existentes en el planeta son de fundamental importancia para la preservación de la fauna silvestre y consecuentemente de la vida en la Tierra.
Durante más de 20 años, Kristina Cockle, coordinadora del proyecto Selva de Pino Paraná e investigadora posdoctoral del Conicet; Kathy Martin, de la British Columbia, de Canadá y Tomasz Wesolowski, de Polonia, estudiaron los huecos producidos en los troncos de los árboles por la degradación de la madera. Analizaron árboles de no menos de 100 años y hasta 200, determinando que en ellos se refugian animales de diversas especies para proteger sus crías, por lo que su tala o destrucción atenta contra la supervivencia de aves, mamíferos y otros animales que contribuyen al equilibrio ecológico de nuestro planeta.
San Juan cuenta con un valioso patrimonio respecto de árboles centenarios que en relación a la mencionada investigación se hace necesario preservar para asegurar la supervivencia de numerosas especies de la fauna autóctona. Los eucaliptos que introdujo Domingo Faustino Sarmiento, hace más de un siglo y medio, tantas veces agredidos por el hombre, se encuadran perfectamente entre los viejos árboles a los que hay que conservar como una forma de proporcionar a tantas especies la posibilidad de sobrevivir en este mundo.
Frenar la tala de esos ejemplares arbóreos y promover su mantenimiento surge como una necesidad imperiosa, ahora que científicamente está comprobado el rol que cumplen en el sostenimiento del equilibrio de la naturaleza.
