El 25 de Mayo de 1910, Argentina cumplía su primer siglo de vida independiente. La Revolución del 25 de Mayo de 1810, encabezada por un reducido grupo de criollos, terminó con casi tres siglos de dominación española.
En las primeras décadas del Siglo XX, la Argentina había llegado a ser un país rico, una extraordinaria expansión en su producción agropecuaria la había situado, en el mundo, como uno de los grandes países poseedores de materias primas. Si bien la situación política no era óptima, la economía en cambio había alcanzado un lugar preponderante entre las naciones del orbe.
La ciudad de Buenos Aires se constituyó en el escenario central de los festejos del centenario. La metrópoli había alcanzado con la inmigración un rápido acrecentamiento de la población y un acelerado crecimiento urbano. Nuevas obras empezaron a embellecer la capital, se construyeron edificios públicos y modernos palacios. En 1908, quedó inaugurado el Teatro Colón, considerada una de las mejores salas de conciertos del mundo. También se erigieron cuantiosos monumentos, recordando a preclaros próceres de la Independencia.
La presencia de distinguidos personajes del gobierno de otros países y de la nobleza europea, como la de la Infanta Isabel de Borbón, tía del rey Alfonso XIII de España, hicieron resaltar la brillantez de los festejos. Un esplendoroso desfile militar, tuvo lugar frente a la Casa Rosada. En dicho desfile que fue cerrado con la marcha de los efectivos argentinos, participaron también tropas norteamericanas, alemanas, españolas, austro-húngaras y de la armada brasileña, con sus respectivas banderas y banda musical. Por su parte las exposiciones planificadas mostraron los adelantos técnicos y los progresos alcanzados en aquella época. En consecuencia Argentina dejaba de ser un territorio lejano y desconocido, donde los europeos empobrecidos podían "hacerse la América", merced a las fuentes de trabajo derivadas de la actividad agropecuaria, que les aseguraba una vida digna.
La prensa mundial destacó los acontecimientos vividos y calificó a Buenos Aires, como una gran ciudad, parecida a las grandes ciudades europeas.
