El seleccionado de fútbol de Argentina, con un juego alentador sólo al inicio, porque posteriormente decepcionó, perdió ayer ante su par de Brasil por 2-0, en la tercera edición del “Superclásico de las Américas”, que esta vez se llevó a cabo en la ciudad china de Beijing.
Los tantos brasileños fueron obra de Diego Tardelli a los 27 minutos del primer tiempo y a los 16 del segundo, mientras que Lionel Messi desperdició un tiro penal a los 41 minutos de la etapa inicial de este cotejo, disputado en el estadio “Nido de Pájaros”. Argentina, mostró un comienzo alentador, con un fútbol a un toque rápido y vertiginoso que acorraló a Brasil contra su arco.
Empero, no pudo sostener el ritmo y el pentacampeón -ahora dirigido por Dunga- hizo pie en la cancha, se aprovechó de dos errores de la defensa y sacó una clara diferencia que le permitió sentenciar el partido, con un juego que no deslumbró pero fue práctico y efectivo.
Messi, quien debutó en la era del “Tata”, arrancó como extremo derecho en un claro 4-3-3 con Erik Lamela, sorpresivo titular porque se esperaba que jugara Javier Pastore, por la otra banda y Sergio Agüero de 9.
Después el ’10’ y capitán estuvo más libre en todo el frente de ataque en la segunda etapa, ya con la desventaja en el marcador, pero le costó llegar con balón dominado a los metros finales, donde él suele sacar diferencias. Incluso desperdició un tiro penal, que podía haber significado el empate parcial, y cuatro tiros libres cerca del área.
En el medio, Angel Di María se movió por izquierda pero fue el dueño del balón en todas las generaciones de juego ofensivo y Roberto Pereyra tuvo un estreno consagratorio por la derecha con sus desbordes y ayudando en la recuperación a Javier Mascherano. Sin embargo, al igual que el resto del equipo, el nivel de ambos decayó cuando Brasil asestó el primer gol.
Fueron 20 minutos esperanzadores en los que Argentina mostró una notoria superioridad sobre otra potencia histórica del fútbol como Brasil, pero luego se niveló el trámite del juego, sobre todo cuando se despertó Neymar en el rival, pues ahí arrancaron las complicaciones para los subcampeones del mundo.
