Entre las definiciones políticas del presidente Mauricio Macri, propuso el ingreso de Argentina como miembro activo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que agrupa a 34 países con la misión es promover programas que mejoren el bienestar económico y social en el mundo. Ser parte de esta selecta asociación multilateral es dar señales de seriedad y transparencia de los actos de gobierno y, en nuestro caso, una forma de acelerar las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, para una zona de libre comercio, como adelantó el mandatario argentino a su par brasileña Dilma Rousseff.
La OCDE ofrece un foro donde los gobiernos asociados puedan trabajar conjuntamente para compartir experiencias y buscar soluciones a los problemas comunes, de manera de entender lo que conduce al cambio económico, social y ambiental. El organismo también mide la productividad y los flujos globales del comercio e inversión, a la vez de analizar y comparar datos para realizar pronósticos de tendencias. Es decir, fijar estándares internacionales dentro de un amplio rango de temas de políticas públicas, que incluyen la calidad educativa, cuyo referente son las pruebas de evaluación PISA para alumnos secundarios.
Abrirse paso en el mundo competitivo implica demostrar credibilidad sustentada en la seriedad y la transparencia de las políticas públicas y en ese sentido sería muy útil para nuestro país formar parte de este calificado grupos de naciones para disponer de la recopilación de datos y de los análisis de OCDE, a fin de discutir los temas, la toma decisiones, y la implementación de los proyectos sobre las experiencias de las naciones desarrolladas.
