En medio de un fuerte retroceso en la producción y venta de autos cero kilómetros, suspensiones de operarios en ambos lados de la frontera, y hasta planes de despidos, al menos en el país vecino, la Argentina y Brasil acordaron ayer discutir un nuevo protocolo en el sector automotriz que regirá en 2015.

El mismo contendrá una serie de pautas para equilibrar el comercio bilateral durante la transición, además de la puesta en marcha de una línea de crédito por 2.000 millones de dólares financiado por el Banco de Brasil.

Así lo informaron fuentes oficiales, que precisaron que el nuevo programa automotor y los puntos básicos de los acuerdos de compensación comenzarán a discutirse el martes y miércoles de la próxima semana, en Brasilia, y participarán técnicos de ambos gobiernos y representantes del sector privado.

El acuerdo se alcanzó durante una reunión que se celebró ayer en Brasilia de la que participaron los ministros de Economía, Axel Kicillof, de Industria, Débora Giorgi y por el Brasil, el ministro de Desarrollo Industria y Comercio, Mauro Borges, y el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

Hasta la puesta en marcha del nuevo régimen -el actual vence el 30 de junio- se acordó una etapa de transición para compensar el desequilibrio comercial.

Entre los puntos consensuados se estableció un cronograma con metas crecientes de compra de autopartes argentinas por parte de Brasil y un incremento porcentual simétrico de venta de autos terminados. También se aceptó un aumento de la compra de autos argentinos por parte de Brasil, de tal modo que la Argentina recupere su porción de mercado en el mercado brasileño.

‘Con todo esto ya compensado, se acepta la política de financiamiento que había ofrecido Brasil por unos 2.000 millones de dólares‘, dijeron fuentes oficiales. Esta línea de financiamiento será ofrecida por al Bando de Brasil y tiene como objetivo aceitar el comercio bilateral afectado por la caída en el nivel de actividad en ambos países.

El comercio de vehículos entre los dos países se ve obstaculizado por las restricciones impuestas por el Gobierno argentino al flujo de divisas extranjeras debido a una crisis monetaria que transita el país.

Por las restricciones, Brasil ha tenido problemas para exportar vehículos a Argentina, el principal destino de la producción nacional, que cayó un 8,4% en el primer trimestre del año.