Tigre, escolta de Estudiantes de La Plata en el torneo Clausura de fútbol pero ubicado en zona de descenso directo, cayó ayer, de local, ante Argentinos Juniors, de irregular campaña, por 2 a 1 en Victoria, en un encuentro por la octava fecha.

El primer tiempo mostró a un Tigre desconcentrado en todas las líneas: endeble en defensa, sin fútbol en el mediocampo y con escasa presencia en ataque.

En tanto, Argentinos, con un planteo muy simple, fue superior y efectivo. Los dos goles de Bordagaray (le marcó a Tigre seis en cuatro partidos) justificaron el 2 a 0.

El técnico de Tigre, Arruabarrena, se equivocó en la inclusión de Rubén Botta como volante por izquierda. El enlace falló en la función de carrilero, sencillamente, porque no siente la función.

De un error suyo, llegó el 1 a 0, con una precisa definición de Bordagaray, a los 13 minutos. Pero antes ya se habían perdido el primer gol el uruguayo Sebastián Balsas y Pablo Hernández, de gran partido.

El 2 a 0 fue un verdadero golazo de Bordagaray, tras un centro desde la izquierda de Gustavo Oberman. El entrenador Leonardo Astrada paró un 4-4-2 clásico, con presión, precisión y profundidad.

Tigre, a todo esto, tuvo más la pelota, pero no supo bien qué hacer con ella. Pese a eso, dispuso de tres chances; dos en los pies de Carlos Luna y Diego Morales y otra con un cabezazo de Diego Castaño, que se estrelló en el travesaño.

El segundo tiempo no varió demasiado del primero.
El equipo local, pese a los cambios de nombre, no mejoró, ya que repitió errores en defensa, no tuvo fútbol, claridad ni profundidad. Encima, a los 31 minutos, se quedó con 10 jugadores por la expulsión de Lema.

Pero Tigre nunca se entregó y 120 segundos más tarde de la roja a Lema, llegó el gol de Luna. El descuento fue una inyección anímica. Nada más.