Unos 46 chicos por escuela parroquial quedaron en la picota, con la amenaza latente de Anses de quitarles el beneficio de la asignación universal por hijo, que sólo asegura hasta fines de año para los chicos que van a escuelas privadas. En los establecimientos hay preocupación por el futuro del beneficio.

Así se desprende de un relevamiento que hizo DIARIO DE CUYO ayer, por las escuelas parroquiales, que dentro del sector ofrecen de las cuotas más bajas y hasta a veces simbólicas, y muchos de las cuales se ubican en departamentos alejados y en zonas de gente humilde.

Este diario sacó un promedio de casos, tras consultar a 9 de los 16 colegios parroquiales -dependen del Arzobispado- sobre cuántos chicos con asignaciones concurren a los establecimientos. Y se encontró con directivos, docentes y mamás llenos de incertidumbre.

Esto, porque antes de ayer se conocía que los chicos de escuelas privadas de todo el país, incluida San Juan, dejarían de cobrar la asignación universal por hijo -que desde este mes aumenta de 180 a 220 pesos al mes- por una decisión de Anses. Y ayer mismo se comunicó desde la Nación que se daba marcha atrás con la medida, pero sólo hasta fin de año, hasta que se revean los casos "exhaustivamente".

El sondeo local se hizo en los colegios Medalla Milagrosa (Rivadavia), Nuestra Señora del Carmen (Angaco), Nuestra Señora de Andacollo (Chimbas), Juan Marcos Zapata (Rawson), San Antonio de Padua (Sarmiento), Santa Bárbara (Pocito), Santa Lucía (Santa Lucía), Nuestra Señora de los Desamparados (Albardón) y San Juan Bosco (San Martín).

En la mayoría de las escuelas que recorrió DIARIO DE CUYO, ni siquiera sabían ayer del marcha atrás del gobierno nacional. José Luis Gioja lo remarcó ayer en su visita a San Martín. Cerquita de allí, en la Puntilla, está el colegio que cobra la cuota más baja entre los parroquiales, el San Juan Bosco, pegadito a la Iglesia del mismo nombre. Allí cobran 25 pesos al mes pero tienen una morosidad de un 70 por ciento, según dijo la directora del secundario, Mónica Villavicencio, quien atribuyó la mora a los escasos recursos de los concurrentes.

En el relevamiento, la cuota más alta se registró en el Colegio Medalla Milagrosa, de Rivadavia, donde cobran 180 pesos al mes, pero donde también se encontró la menor cantidad de chicos con asignaciones: apenas 5.

"Si les quitan el beneficio, casi seguro que van a optar por la asignación, así que se irán de la escuela a una estatal para seguir cobrando el beneficio", dijo Villavicencio. Ella y otros directivos apuntaron que el fenómeno ya se dio a principios de este año, cuando se fueron varios alumnos ante la noticia que se les podía quitar los 180 pesos.

"No me parece justo que les quiten esa ayuda, porque los padres cuentan con eso para intentar mejorar la calidad de vida de sus hijos", opinó María Antonia López, directora del colegio San Antonio de Padua de Media Agua. Todas las autoridades consultadas consignaron que a los parroquiales van chicos de clase media baja y hasta muy humildes, "porque en estas escuelas encuentran, además de la buena oferta educativa, un espacio de contención, de formación religiosa y donde están siempre controlados", como explicó Mirtha Tello, directora del secundario del colegio Santa Bárbara de Pocito.