Buenos Aires, 11 de diciembre. – El juicio a los represores de la
Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el emblemático centro
clandestino de detención de la última dictadura, empezó hoy con una audiencia en cuyo final el ex marino Alfredo Astiz provocó a los familiares de las víctimas al mostrarles el libro "Volver a matar",
del periodista y ex funcionario Juan Bautista Yofre.
Cuando el Tribunal Oral Federal (TOF) 5 dio por concluida la
audiencia y los familiares recordaban a las víctimas gritando "30
mil desaparecidos, presentes. Ahora y siempre!", Astiz se levantó
de silla, se paró frente al público y les exhibió el libro con una
amplia sonrisa.
La actitud generó la inmediata reacción del abogado
querellante Rodolfo Yanzón, que le pidió al secretario del tribunal que tomara alguna medida. Yanzón se acercó hasta donde estaba Astiz, se increparon y mantuvieron un intercambio de insultos en la misma sala de audiencias, antes de que el ex marino fuera retirado esposado.
Astiz, de 57 años, tuvo el libro durante toda la audiencia y
Yanzón opinó que es "obvio" que la provocación la tenía preparada.
Por su parte, la también abogada querellante Myriam Bregman
calificó la actitud de Astiz como "una provocación". Astiz "es un
provocador profesional", agregó.
"Volver a matar", escrito por "Tata" Yofre, periodista y ex
jefe de la SIDE de Carlos Menem, "narra el inicio de la ‘guerra
popular prolongada’ que las organizaciones terroristas declararon a
todos los estamentos del Estado Nacional, bajo la inspiración del
castro-comunismo", asevera en su contratapa.
Astiz y otros 18 ex marinos comenzaron hoy a las 11.10 a ser
juzgados por 85 casos de personas que en 1976 y 1977 fueron
secuestradas, torturadas y desaparecidas en la ESMA.
En la primera audiencia estuvieron presentes 16 acusados que
arribaron esposados unos con otros. Adentro de la sala de
audiencias les liberaron las muñecas antes de que se sentaran en el banquillo, y a continuación los reporteros gráficos pudieron ingresar en tandas para hacer fotografías a los ex represores, ante lo cual una parte del público irrumpió en aplausos.
En una primera fila estaban sentados Adolfo Miguel "Gerónimo"
Donda Tigel, Carlos Antonio "Tomy" Capdevilla, Jorge Eduardo
"Tigre" Acosta, Ricardo Miguel "Sérpico" Cavallo, Raúl "Mariano"
Scheller, Juan Carlos "Juan" Rolón, Pablo "Dante" García Velasco,
Astiz, Julio Coronel (Ejército) y Oscar Antonio Montes, en silla de
ruedas y canciller de la dictadura en 1977 y 1978. Y en una segunda fila, por detrás, se colocaron Jorge Carlos "Ruger" Radice, Antonio "Trueno" Pernías, Manuel García Tallada, Ernesto "220" Frimon Weber (policía), Juan Carlos "Lobo" Fotea (policía) y Juan Antonio "Piraña" Azic (prefecto).
Por problemas de salud no comparecieron a la audiencia otros
tres acusados: los marinos Néstor Omar "Norberto" Savio y el
penitenciario Carlos Orlando "Fragote" Generoso, cuyas ausencias estaban previstas, y Alberto Eduardo "Gato" González, que se conoció hoy.
El TOF 5 dispuso con carácter urgente que una misión del
Cuerpo Médico Forense se traslade al Hospital Naval y revise a
González, mientras las querellas pidieron que se les permita designar para esos estudios a peritos médicos de parte.
Todos los detenidos están presos en cárceles comunes, excepto Weber, Coronel y Montes, que gozan de prisión domiciliaria.
Luego comenzó la lectura del requerimiento de elevación a
juicio oral escrita por el fiscal de instrucción Eduardo Taiano, que
se extendió durante toda la tarde.
En la audiencia estuvo una veintena de familiares de los
represores, entre ellos la hermana de Astiz y el padre de Cavallo.
Ocuparon el mismo lugar asignado a la prensa en el primer piso de la Sala Auditorium de los tribunales de Comodoro Py 2002. En tanto, familiares de las víctimas y representantes de organizaciones de derechos humanos se ubicaron en la planta baja, junto a los jueces, las defensas, las querellas y los imputados, de quienes están separados por un blindex.
Los acusados, miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA,
son juzgados por 85 casos de delitos contra la humanidad -tormentos y privaciones ilegales de la libertad-, entre ellos, los
secuestros y desapariciones de las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, María Bianco y Esther de Careaga; el periodista y escritor Rodolfo Walsh y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.
Por el campo de concentración de la ESMA se calcula que
pasaron unos de 4.500 prisioneros, que en su mayoría terminaron siendo arrojados vivos y dopados al mar desde los "vuelos de la muerte" de los aviones Electra de la aviación naval.
