Cinco delincuentes irrumpieron ayer en la madrugada a un coqueto barrio privado de Capital y tomó por asalto a una odontóloga, a su hija de 8 años y a una anciana en su casa. La banda maniató y encerró a las víctimas en una habitación de la vivienda. Aseguran que el atraco duró 20 minutos y escaparon con 20.000 pesos, un reloj valuado en 10.000 pesos, joyas y otros efectos, revelaron fuentes policiales.
Los asaltantes, que se cubrían los rostros con sus ropas, atravesaron una casa deshabitada del barrio Universitario y posteriormente saltaron una medianera de 3 metros para acceder a los fondos del barrio Centenario Del Bono en la calle Hermógenes Ruiz, 150 metros al Sur de avenida Ignacio de La Roza, en Capital. Así fue como a la 1.30 se metieron por la parte trasera de la casa de una odontóloga de apellido Schvartz, quien a esa hora supuestamente estaba viendo televisión junto a su hija de 8 años y una anciana de 81 años que vive con ellas, de apellido Páez, informaron en la Policía. Los delincuentes entraron sin problemas porque de la puerta de atrás estaba abierta, explicaron. Si bien las mujeres no vieron ningún arma, aseguran que los sujetos amenazaron con matarlas si no cumplían sus órdenes, aunque no las lastimaron, comentó un investigador, ya que las víctimas no quisieron hacer declaraciones a raíz del mal momento que pasaron.
Según las fuentes, los ladrones ataron las manos a las tres mujeres con unas prendas de vestir y las dejaron encerradas en un dormitorio, a la vez que empezaron revisar cada rincón de la vivienda en busca de objetos de valor. Se apoderaron de 12.000 pesos que tenía la profesional y otros 8.000 que eran los ahorros de la anciana, indicaron en la Policía. También sustrajeron un reloj de marca valuado en 10.000 pesos, una computadora All in one, un celular y joyas, de acuerdo a las informaciones. La banda emprendió la fuga por el mismo lugar por el que ingresó, de modo que el guardia de seguridad apostado en la garita en el ingreso al barrio ni se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. El vigilador recién se enteró del atraco más tarde cuando las mujeres consiguieron liberarse de las ataduras y lo llamaron a través del portero para pedir ayuda.
