El Senado dedicará al menos un mes a escuchar y debatir el proyecto sancionado por Diputados que fija el haber de los jubilados en el 82% del salario mínimo, vital y móvil y extiende el nivel a toda la escala de retirados.
Fuentes oficialistas y opositoras reconocieron que la extrema paridad de fuerzas en la Cámara de Senadores ha convertido en imprevisible el resultado final de la compulsa y los dos están sumamente interesados en ganar la partida. Ambos sectores deberán moverse mucho y mejor para conseguir los 37 que convertiría en ley la iniciativa, que tiene amenaza de veto presidencial.
Lo único definido en el Senado sobre el tema es que el martes se reunirá el grupo operativo de diputados y senadores opositores para definir una estrategia conjunta y después concurrirán a una reunión de la Comisión de Trabajo para diseñar un programa de audiencias públicas, en la que oirán a entidades y organismos que sean propuestos por los legisladores.
En el bloque oficialista estimaron que esta decisión, adoptada tras la propuesta del socialista Rubén Giustiniani, busca una fuerte presión por parte de sectores próximos a jubilados y otros sectores sociales para que legisladores "K" que tuvieran dudas, finalmente voten a favor de la iniciativa opositora, se abstengan o no se presenten al debate.
En la bancada que preside Miguel Pichetto afirman que los opositores buscan que el debate público genere un impacto social similar o algo menor del que originó las retenciones móviles en 2008, aunque el arco anti-K, que lo vería con buenos ojos, desestiman esa eventualidad. En el Senado ya existe un dictamen mayoritario de la Comisión de Trabajo, suscrito por los opositores y la ex oficialista Adriana Bortolozzi, que estuvo a punto de llegar a la sesión del 11 de agosto, pero fue desestimado por los propios adversarios del gobierno, porque le faltaba un voto para llegar a 37, tras la defección de la justicialista santafesina Roxana Latorre. La iniciativa, sancionada en Diputados durante la madrugada del jueves por 136 votos a favor, 89 en contra y 17 abstenciones, contiene una extensión al 82% de todas las jubilaciones, mientras el proyecto del Senado la contemplaba sólo para los que cobran el mínimo. El cálculo que realiza el oficialismo es que no cuentan con los 37 votos que les permitiría anular en una sola votación el intento opositor, pero dicen contar con la garantía de que los dos fueguinos aliados, José Martínez y María Díaz, tiene su propio proyecto y se manifestarán en contra en el recinto, así como también lo hará el neuquino Horacio Lores, que lanzó la idea de llegar al 82% en un plazo de cinco años. Con los aliados tradicionales sufragando en contra, más el aporte de Latorre, el Frente para la Victoria se aproximaría a los 36 votos, circunstancia que lo pondría al borde de un empate. Sin embargo, el impacto económico que tendrá la medida en caso de aprobarse sobre las finanzas del Gobierno anticipa que, más que nunca, el Ejecutivo usará su influencia con los gobernadores con problemas para conseguir un vuelco del tablero parlamentario.
