Torre Cerredo, 2.600 metros; 17 pisos. A eso se le llama "la realidad aumentada", una tecnología existente desde hace años, pero que ahora ha descubierto su filón de rentabilidad y utilidad en la telefonía 3G y los móviles inteligentes. Se trata de superponer contenido (texto, vídeos, animaciones en 3D, etc.) directamente sobre el mundo real.

"Utilizamos el GPS del móvil para determinar la localización de la persona y la brújula para saber hacia dónde está enfocando. Esto permite desplegar en la pantalla puntos de interés encima de la imagen real: restaurantes, cajeros, monumentos… lo que sea", explica Claire Boonstra, cofundadora de Layar, una empresa holandesa que en cuatro meses ha logrado trasladar una idea futurista a un mercado tan masivo como el móvil.

Disponen de 176 capas de información y más de 1.000 desarrolladores independientes creando contenido en su plataforma, como dónde encontrar paradas de metro, museos o estaciones de servicio mientras se camina por la calle y desplegar información de Wikipedia sobre el monumento que contemplamos.

La popularización de los smartphones, que incorporan GPS, acelerómetros, brújula y procesadores cada vez más potentes, está permitiendo a la realidad aumentada aterrizar en las manos del consumidor. Hoy por hoy, la información añadida a las imágenes reales son iconos y textos, pero habrá vídeos y animaciones 3D. La idea tiene todos los ingredientes para convertirse en un hit tecnológico. ABI Research calcula que el mercado de realidad aumentada en móviles moverá 233 millones de euros en 2014, un crecimiento del 5.700% respecto a 2008. Aunque todavía existen obstáculos asociados a la inexactitud del GPS, los ingresos por venta de aplicaciones y publicidad se dispararán.

La compañía holandesa Layar, con 10 empleados, ha sido la primera en trasladar con éxito el concepto al móvil. Desde junio, roza las 250.000 descargas de su aplicación para iPhone y Android. La gente ha accedido al servicio más de un millón de veces. Su objetivo es ser una plataforma sobre la que cualquiera pueda desarrollar realidad aumentada.

"Hay cientos de capas de contenido, las compañías nos pagan por aparecer primero, en la sección de favoritos. También ingresamos por descargas. Si alguien se baja la capa de restaurantes de Madrid por 2,99 euros, nos llevamos una parte", explica Boonstra. En el futuro, ve posible cobrar por descargas de objetos virtuales. "Podrías regalar unas flores en realidad aumentada por cuatro euros. Cada vez que apuntases con el móvil a una mesa, verías en la pantalla tu ramo virtual superpuesto en la realidad".

La firma de Galicia “Signo”, especializada en cartografía y geolocalización, ha sido de las primeras en hacerse con una licencia de Layar. Han creado cuatro capas de contenido.

Una permite localizar albergues y leer información de pueblos. Otras dos localizan estaciones de servicio y hoteles en núcleos urbanos.