Después de haber permitido durante el fin de semana cruzar la frontera rumbo a Alemania a unos 14 mil refugiados que llegaron desde Hungria, Austria anunció ayer que de forma gradual se terminará pronto con ese corredor hacia el vecino germano. Esta vía logró paliar, aunque sea sólo de forma temporal, el calvario de miles de familias que estaban varadas en Hungría en una crisis migratoria sólo comparada con la Segunda Guerra Mundial. Hungría se niega a dar asilo a los refugiados, la mayoría sirios que huyen de una guerra civil que desde hace cuatro años devasta ese país.
“Paso a paso, debemos volver de una medida de emergencia hasta una normalidad que sea conforme a la ley y digna para las personas”, señaló el canciller federal austríaco, Werner Faymann, en un comunicado, sin precisar cuándo se terminará la libertad de movimiento en la frontera.
Previamente, Faymann había acordado la postura con su homóloga alemana, Angela Merkel, y había hablado también con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
“Siempre dijimos que se trata de una situación de emergencia en la que tenemos que actuar rápidamente y humanamente”, señaló el jefe de Gobierno austríaco.
Una portavoz de la cancillería explicó en Viena que este anuncio significa que la Policía austríaca volverá a controlar de forma aleatoria a los inmigrantes que quieran pasar la frontera.
De acuerdo con la legislación comunitaria, los refugiados deben pedir asilo en el país de entrada en la Unión Europea (UE) y sólo pueden moverse libremente por el espacio Schengen, de libre circulación, si disponen de los papeles y permisos para ello.
Por otra parte, Faymann insistió ayer una vez más en la necesidad de una solución europea a este problema, es decir, repartir a los refugiados entre todos los socios.
Unos estimados 350.000 refugiados de Oriente Medio y África han llegado en lo que va de año a Europa, la mitad de ellos por la “ruta balcánica” que termina en Hungría, un país miembro de la zona
Schengen.
Sin embargo, ante las malas condiciones humanitarias para los asilados y la bajísima tasa de reconocimiento de asilo, casi todos los refugiados prefieren salir de Hungría para llegar a un país más próspero de Europa, especialmente Alemania.
Austria espera para este año unas 80.000 peticiones de asilo político, mientras que Alemania prevé unas 800.000, frente a pocas decenas de miles en otros países europeos.
Otro país que también asume un número elevado de refugiados es Suecia, un tradicional destino para asilados.
