Fuad Jorge Jury, más conocido como Leonardo Favio, fue un artista que marcó la música y el cine argentinos. En 1968 le llegó la fama cuando su canción "Fuiste mía un verano” se convirtió en un éxito en toda América latina. Antes, había rodado, con menor repercusión, dos películas entre las más significativas del cine argentino: "Crónica de un niño solo” (1965) y "El romance del Aniceto y la Francisca” (1967). Aquí comenzaban a despuntar los rasgos de su cine: se desmarcó con valentía del cine de la época, marcado por diálogos muy impostados, para apostar por los sonidos como elemento dramático. Once películas forman parte de su filmografía como director, pero Leonardo Favio también fue guionista, actor e incluso productor. Su cine nunca perdió su impronta de autor personalísimo. "Yo no soy un director peronista, pero soy un peronista que hago cine y eso en algún momento se nota…” dijo en una ocasión. Su ideal quedó plasmado en un documental de casi seis horas: "Perón, sinfonía de un sentimiento”, en el que narró su particular visión del líder. Por su activa militancia, se vio obligado a exiliarse entre 1976 y 1987. Antes, en 1973, protagonizó el episodio por el que más se le recordaría políticamente, tras ser designado para conducir el acto con motivo del retorno definitivo de Juan D. Perón a la Argentina. Al producirse un grave enfrentamiento entre sectores internos del peronismo, Favio se acercó al lugar donde los paramilitares retenían y torturaban a un grupo de personas y los amenazó con contar todo o con suicidarse, si no paraban. Artista versátil y activista político comprometido, su multiplicidad de facetas le permitió conjugar eso tan difícil del reconocimiento de los críticos y el favor del público. Hoy se le recuerda como autor vanguardista tanto como referente de la cultura popular.