El buen clima en torno a los gobiernos de Argentina y de la primera ministra británica Theresa May, parece haber descongelado las conversaciones relacionadas con la situación de los archipiélagos australes, en particular las islas Malvinas, según el entendimiento de la canciller Susana Malcorra y el vicecanciller de Asuntos Exteriores, Alan Duncan, que participó en el reciente Foro de Inversiones, en Buenos Aires.

Para el presidente Mauricio Macri ha sido un gesto la participación del representante británico en la reunión económica y se interpreta como adelanto de una reunión bilateral concertada con May para esta semana, cuando ambos jefes de Estado participen en la asamblea general de las Naciones Unidas, en Nueva York.

La óptica del Gobierno nacional apunta a encontrar soluciones en el caso Malvinas, aunque podría tomar tiempo. Pero lo importante es iniciar conversaciones con Londres sobre la compleja situación política, económica y diplomática vinculada al archipiélago. El propio Duncan confirmó en su cuenta de Twitter que hubo avances con Malcorra para restablecer los vuelos directos a Malvinas y, a la vez de alcanzar una negociación para concretar proyectos petroleros conjuntos en el mar lindante a las islas. Es más, el diplomático inglés lo llamó ‘una nueva fase’ en las relaciones bilaterales.

Por su parte el Foreing Office difundió en un comunicado oficial confirmando las palabras del vicecanciller y remarcó la buena predisposición de Londres para elaborar una agenda positiva con Buenos Aires. De igual manera nuestra Cancillería dijo que se buscan las maneras de abrir oportunidades para crear medidas de confianza mutua. Por eso no cabe duda acerca de este giro en los vínculos de ambos países, lejos de la dureza y desencuentros de la década pasada.

Pero los actuales gestos de acercamiento y buena voluntad entre Londres y Buenos Aires no incluyen al tercero en discordia, el Gobierno de las Falkland que responde a la intransigencia de los kelpers en todo lo relacionado con la Argentina. El condicionamiento de los isleños es inapelable: primero anular la ley de hidrocarburos modificada por el gobierno kirchnerista que prevé la sanciones a las empresas que operen en el país y a la vez tengan proyectos de exploración petrolera en las Malvinas. Después hablar sobre los vuelos directos.

De todas maneras el Gobierno nacional reiteró que sólo negociará con Gran Bretaña y no con los kelpers.