Las ballenas francas tienen hábitos migratorios entre áreas de crías y de alimentación. Esas son las razones por las que, año a año -desde junio hasta diciembre- se las ve merodear por las aguas del Golfo Nuevo y, por ende, por las costas de la ciudad de Puerto Madryn, ciudad patagónica ubicada en la provincia de Chubut.

Estas ballenas son especiales: no sólo tienen estatus de conservación como Monumento Natural en aguas jurisdiccionales argentinas -otorgado a aquellas especies vivas de animales o plantas de interés estético, valor histórico o científico que merecen protección absoluta, siendo inviolables-, también son fáciles de identificar gracias a sus particulares callosidades (o manchas blancas, las cuales se ubican en la cabeza del animal) que junto a sus manchas ventrales constituyen su "documento de identidad".

La razón de ser de los avistamientos de ballenas tiene que ver con lograr la satisfacción de aquellas personas que tengan interés en familiarizarse con la fauna marina. Algunos consejos para lograrlo son los siguientes:

* Llevar ropa cómoda y abrigada: es fundamental llevar ropa bien abrigada, que permita el disfrute de cada una de las actividades que se realizan al aire libre. Un equipo impermeable, campera rompevientos y gorro.

* Comer liviano: es necesario comer poco y liviano antes de subir a la embarcación que lo lleve al encuentro con las ballenas. Evita posibles mareos.

* Estar bien informado: las lanchas que realizan los avistajes tienen días y horarios de salidas ya determinados -por supuesto, todo está sujeto al clima-. Informarse y averiguar las posibilidades es fundamental para una buena programación del día. Los avistamientos rondan entre los $220 para los adultos, y $110 para los menores; la duración es de una hora y media, aproximadamente. Por supuesto, tampoco debe olvidarse la cámara fotográfica, o video-filmadora.

* Navegación: todas las embarcaciones cumplen con los requisitos de seguridad establecidos por Prefectura, siendo el uso del salvavidas obligatorio (se coloca antes de subirse a la lancha). También, los encargados de llevarlo al mar, ofrecen una charla informativa. Resulta primordial dejarse llevar, estar bien predispuesto y confiar en los expertos que lo acompañan.