La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, descartó ayer tajantemente que vaya a renunciar a causa de los escándalos político-financieros, alguno de los cuales salpica a su hijo y a su nuera.
‘No he pensado en renunciar ni pienso hacerlo‘, aseguró la presidenta en un encuentro sostenido ayer con corresponsales extranjeros a los que manifestó su preocupación por la difusión de informaciones sin fundamento por parte de algunos medios.
‘Puede que haya corrupción en Chile, pero no es generalizada‘, recalcó. Para Bachelet, el hecho de que la fiscalía esté investigando a familiares de la presidenta o que haya empresarios que están en prisión preventiva por su presunta participación en casos de corrupción demuestra que el Gobierno no está intentando ocultar nada.
La presidenta, cuya popularidad ha caído en las últimas semanas, dijo que más allá de la creencia de una parte de la opinión pública que considera que hay ciudadanos de primera y de segunda categoría, ‘lo que está pasando en Chile demuestra lo contrario‘.
Se refería así a casos en los que se han visto implicados empresarios como los dueños del grupo Penta Carlos Alberto Délano y Carlos Lavín o el propio hijo de la mandataria, Sebastián Dávalos, y su esposa, Natalia Compagnon. Bachelet enfatizó que ella nada tuvo que ver con la reunión sostenida por Dávalos y Compagnon con el empresario Andrónico Luksic, vicepresidente del Banco de Chile, en noviembre de 2013. Ese encuentro sirvió para pactar la entrega de un préstamo millonario a la empresa Caval, de la que Compagnon es socia, con el fin de comprar unos terrenos que la firma vendió unos meses después a un precio muy superior.
