Ocho meses después de haber presentado la renuncia condicionada, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) le concedió oficialmente la jubilación al cortista Carlos Balaguer y el 31 de octubre abandonará su cargo. Desde febrero estaba de licencia y su salida efectiva permitirá disparar el concurso para cubrir la vacante que deja y renovar el máximo tribunal por primera vez en dos décadas. Con el receso parlamentario cerca, es casi un hecho que el nombramiento del nuevo ministro de la Corte de Justicia quedará para el año próximo.
Balaguer lleva más de 22 años ejerciendo el cargo y ahora dará paso a un proceso que a esta altura es histórico. El máximo tribunal de la provincia tiene la misma conformación desde 1996, cuando José Abel Soria Vega fue designado para cubrir la última vacante que se produjo (ver recuadro).
El cortista renunció el último 1 de febrero por razones de salud y su retiro definitivo estaba condicionado a que la Anses le otorgara la jubilación. Apenas trascendió que se iba, se abrió una gran expectativa por el peso del puesto que dejará. Se trata nada menos que de uno de los cinco lugares en el cuerpo colegiado de mayor jerarquía judicial de la provincia, que tiene la última palabra en la resolución de todas las causas y ejerce la administración del Poder Judicial. Por todo eso y su jugosa remuneración de unos 130 mil pesos, además de la cuota de poder que da, claro, es muy preciado por los abogados que sueñan con impartir Justicia en nombre del Estado o escalar en la pirámide que se levanta en el histórico edificio 25 de Mayo.
Según fuentes judiciales, la Anses notificó esta semana a Balaguer de que su trámite administrativo está resuelto y que el 1 de noviembre comienza a cobrar sus haberes jubilatorios. Por eso, el cortista dejará de ser parte del Poder Judicial el último día del mes en curso.
Cuando el sillón quede libre formalmente, la Corte de Justicia le debe comunicar la vacante al Consejo de la Magistratura para que abra el proceso que derivará en el nombramiento del reemplazante. Si bien la Constitución no da plazos para esa comunicación, en el Poder Judicial aseguraron ayer que eso es común que se haga no más allá de una semana de la salida del juez en cuestión.
El órgano que se encarga de los concursos para designar jueces tiene, según la Carta Magna, hasta 60 días para mandar la terna de aspirantes a la Cámara de Diputados. Si se toma ese tiempo, el nombramiento del nuevo ministro de la Corte de Justicia pasará indefectiblemente para el año que viene. Los legisladores pueden convocar a una sesión extraordinaria por ese tema específicamente, incluirla en el temario de alguna reunión en el recinto del mismo carácter o dejar todo para el periodo de sesiones ordinarias que comienza en abril, opción que en voz baja abonaron como muy posible tanto en Tribunales como en el parlamento.
En la práctica, para la Corte de Justicia no cambiarán demasiado las cosas. Sucede que desde el momento mismo de su dimisión, Balaguer pidió licencia por enfermedad con la intención de no regresar y el máximo tribunal viene funcionando con cuatro de sus cinco miembros.
A su casa se irá con un gran porcentaje de lo que viene cobrando en actividad. Como tantos otros magistrados y fiscales, Balaguer adhirió al régimen que se habilitó en 2008 para el Poder Judicial local. La gestión giojista firmó ese año un convenio con la Nación por el 82 por ciento para los jueces sanjuaninos y fue el punto de partida para que varias decenas se retiraran a cuarteles de invierno con el beneficio.
