Un vendedor ambulante de helados dejó su bici para empezar a ofrecer banderas en plena multitud reunida en Rawson. Antes, a modo de broma, dijo a quienes estaban que no iba a faltar quien le pidiera helados. Y así fue, bastó que el hombre de la chaquetilla blanca agitara las banderitas, que alguien le gritó que quería un bombón helado.
