Barcelona pudo ganar en el tiempo añadido si Piqué no hubiera estrellado el balón en el larguero o el árbitro hubiese señalado penalti por unas manos claras de Raúl Rodríguez en el posterior remate de Pedro, pero lo cierto es que no mereció ganar en Cornellà-El Prat ante un Espanyol que se hizo acreedor al resultado al desplegar un buen planteamiento de su técnico, Mauricio Pochettino. El Barcelona, en uno de los peores que se recuerdan en la época Guardiola, fue merecedor, como mucho, del empate que finalmente reflejó el marcador (1-1), pues el Espanyol hizo méritos de sobra para no perder.

Ahora la distancia con el Real Madrid se agrandó, pero no es decisiva, según todos en el campamento del Barcelona.