Si en el mundo de los cuentos, los que viven felices son los que comen perdices, Barcelona se dio ayer otro festín en uno de los ‘salones’ donde mejor las saborea, como es el ‘Santiago Bernabeu’ del Real Madrid.
En el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, Barcelona se dio el gusto de dar vuelta el marcador para terminar imponiéndose por 2 a 1 y tener prácticamente un pie en las semifinales del único torneo que justamente los dirigidos por Mourinho le quitaron a los catalanes en la pasada temporada, cuando se impusieron en la final.
Pero este Barcelona sigue alimentando su presente de novela y ayer logró reponerse a un tempranero gol de Cristiano Ronaldo, para que en el complemento, con un cabezazo de Puyol -tras un tiro de esquina- y una sorpresiva aparición de Abidal en el área -con rápida y ajustada definición luego de una exquisita asistencia de Messi en su partido 300 en la primera blaugrana-, la historia vuelva a repetirse como en los últimos tiempos.
La impotencia que siguen acumulando los jugadores de Real Madrid se puede sintetizar en el volante ‘Pepe’, quien en el segundo tiempo deliberadamente pisó la mano derecha de Messi, quien estaba en el piso luego de haber recibido una de las tantas infracciones.
Mourinho y Cristiano Ronaldo llegaron al Madrid al comienzo de la temporada 2009/10 para contrarrestar la revolución que Guardiola ya había comenzado con Messi y compañía. Y poco hicieron hasta ahora, ya que por ejemplo ayer Barcelona logró igualar el historial en 86 triunfos. De hecho, con Guardiola como DT, Barcelona no perdió todavía en el Bernabeu, con 4 triunfos y 2 empates.
Se seguirán dando explicaciones para analizar el presente de este Barcelona, pero su realidad trasciende lo racional y continúa siendo el equipo que surgió de un mágico cuento.
