El Sol estaba entre los cerros, cuando el barco se asomó entre la copa de los árboles. Surcó el cielo. Atravesó los cables de alta tensión. Giró en el aire durante varios minutos buscando la posición correcta. Después descendió y descansó casi asentándose en el asfalto caliente. La escena no fue de una película surrealista. Sucedió realmente en Desamparados, cuando el barco que irá a la Regata del Bicentenario tuvo que ser trasladado desde el predio donde estaba hasta el carretón que lo llevará hasta el Océano Atlántico. No fue fácil mover una mole de 6 toneladas y 10 metros de largo. Sobre todo porque en las maniobras hubo que evitar que el barco se rompiera. Primero tuvieron que desarmar un tinglado que lo cubría. Después, usaron una grúa pluma para colocarlo en el carretón. La movida duró más de cinco horas.
