Coloridos, creativos, de formas geométricas, con los colores patrios o con los de los equipos de fútbol. En el cielo, todos los barriletes se mezclaron en un día en el que la brisa fue la justa para remontarlos. Los niños con sus padres se sometieron al desafío de hacer volar estos objetos, mientras que el aroma a asado inundó todo el predio. La fiesta comenzó por la mañana, pero las familias pasaron todo el día en el lugar. Fue ayer, cuando se llevó a cabo el segundo Campeonato Provincial de Barriletes, en el Complejo San Expedito que está en Angaco.
Remontar los barriletes fue la excusa perfecta para pasar un día en familia. La gente comenzó a llegar temprano para armar los volantines que este año se distinguieron por la creatividad. Papel fino, nylon, caña. Todo material fue bueno a la hora de crear un barrilete. Es que la idea fue premiar al más llamativo, al más patriota, al que voló más alto, al más artesanal y al que mejor voló.
Para que todo esto fuese posible, el día acompañó. Pocas nubes en el cielo y la brisa justa y necesaria para poder remontar los barriletes fueron el combo perfecto para pasar una buena jornada. El asado dominguero fue la postal más común, pero no faltaron los que llevaron sánguches o pisa. Esto, luego de que la gente se apostara en el césped del complejo, justo al lado de la capilla de San Expedito, a tomar unos mates. La remontada de barriletes se hizo en el predio que está en frente del templo y que fue preparado especialmente para este fin por la Municipalidad de Angaco.
No faltaron los artesanos que se apostaron en la orilla de la calle y que ofrecían desde dulces de todo tipo hasta plantas, flores y artesanías realizadas por ellos mismos. La jornada cerró con la entrega de los trofeos a quienes ganaron en cada una de las categorías que participaron. Esta es la segunda edición del campeonato de barriletes y convocó a gente de distintos departamentos.
