La historia de BHP Global Software Services hubiese sido la ideal si no hubiese roto sus sueños de crecimiento la crisis internacional. Justamente ellos tenían como principal cliente a empresas de origen estadounidense, mexicano y brasilero. Desde el 2006, el 99% de su facturación provenía de esos países. Estaban en el ojo de la tormenta. Y tuvieron que aprender a levantarse después de una caída estrepitosa.

"Hasta el año pasado éramos 35 personas en la empresa, hoy somos 13. De repente aparecieron los planteos para que bajáramos los costos, entonces dejamos de ser competitivos en el exterior, en gran medida no sólo por los precios en los países que trabajábamos sino además por la caída del dólar a nivel local. Así se fueron cayendo proyectos y como si fuera poco nos costaba mucho insertarnos en San Juan porque teníamos una propuesta cara ya que ofrecemos servicios certificados por normas de calidad internacional", cuenta Ernesto Corona, la cabeza de la empresa dedicada al desarrollo de programas y sistemas informáticos y la capacitación en nuevas tecnologías.

De forma drástica tuvieron que rever todo su accionar: recortaron gastos en infraestructura (se acomodaron en una sola oficina), en personal administrativo (de cuatro personas quedaron 2), en servicios básicos como telefonía y buscaron adherir a moratorias impositivas para pagar los impuestos. Además evitaron gastos indebidos como el cambio de máquinas o la compra de notebook, además de las inversiones en capacitación, tal como habían planeado meses antes. Pero no fue todo. También implementaron un sistema de reducción de sueldos. "Para no echar a nadie porque teníamos que seguir trabajando, propusimos una quita del 50 por ciento a los directivos y del 20 por ciento a los mandos medios. Eso fue de noviembre a febrero del año pasado. Y nos resultó porque nos ayudó a pasar los meses más difíciles. A cambio, nos flexibilizamos: la gente tenía la oportunidad de buscar otras alternativas laborales para complementar esta falta de dinero y nosotros les ayudábamos. Igual no se fue mucha gente", dice.

Entre otras alternativas se asociaron con empresas locales para ofrecer servicios informáticos en San Juan y así lograron captar a clientes oficiales y privados. "Aprendimos que no se puede dejar de atender al mercado local que busca como ventaja tener las soluciones en su lugar y no a distancia. Por otra parte, es un ingreso más y todo suma", reconoce Ernesto.

Actualmente recuperaron a medias la cartera de clientes en Estados Unidos y México. "De a poco se están viendo signos de recuperación de proyectos que se habían parado y que necesitan reactivarse. Creo que en el 2010 se va a retomar el ritmo", agrega.