Las elevadas emisiones contaminantes que producen los vuelos y en particular la actividad aerocomercial, han puesto en la mira de los acuerdos internacionales sobre la conservación del medio ambiente, a las empresas de aviación que no se actualicen tecnológicamente en la próxima década, previéndose duras sanciones.

En ese sentido la principal polución de los cielos la produce la combustión de las turbinas que consumen toneladas de JP1 (querosén parafinado) expulsando gases dañinos en diferentes niveles de la atmósfera. Como paliativo la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) viene recomendando el biocombustible para turbinas, o "biojet”, que permita reducir como paliativo las emisiones contaminantes de hidrocarburos, de manera de llegar a 2050 con un 50% menos de impacto ambiental aéreo. Y las aerolíneas que no se actualicen serán sancionadas económicamente con multas o el cobro de un "canon verde”.

No es fácil cambiar de un día para otro, porque el biojet es más caro que el combustible convencional, pero el alto costo del petróleo junto con la disminución de impuestos a los biocombustibles y la comercialización de los bonos de carbono podrán modificar la relación de precios del sistema. No obstante, las aerolíneas internacionales temen estar obligadas a ser presas de un mercado cautivo de países productores del biojet.

Argentina avanza en la instalación en Berisso de un laboratorio destinado al desarrollo nacional del biojet en el Centro Aeronáutico-Espacial del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). A diferencia del biocombustible para automotores, en donde la mezcla es directa, para la aeronáutica por sus condiciones extremas de operación es necesario que tenga las mismas propiedades termo-físicas que el JP1. El programa incluirá la instalación de turbinas para ensayar el combustible que YPF provea, a fin de analizar su actuación dinámica y de emisiones. Los ensayos a escala se realizarán en Aerolíneas Argentinas en vuelos de prueba, sin pasajeros, y finalmente en vuelos comerciales.

Nuestro país ya mostró, incluso con vuelos de demostración en un Pucará, las bondades del combustible ecológico, tal como lo hace también Estados Unidos, uno de los países que se encuentra en plena investigación y desarrollo del biojet.