Boca Juniors es el nuevo campeón del fútbol argentino, se consagró con un triunfo por 1 a 0 sobre Tigre, ante una Bombonera repleta, que se abrió en medio de incidentes y terminó en fiesta. Un gol de Monzón, cerca del final del período inicial, definió un encuentro en que el equipo de Arruabarrena nunca llegó a lucir pero en el que tampoco pasó zozobras.
Esta vez Boca se sintió campeón desde bastante tiempo antes de que termine el partido, y sólo faltó el gol de Tevez, el jugador del pueblo xeneize que volvió para la celebración especial y, como dijo después del encuentro, probar esa “sensación inexplicable” que lo diferencia de ganar un título en otro lado.
Boca jugó tenso durante todo el primer tiempo, no encontró claridad ni asociaciones y su único jugador preciso, Pablo Pérez, no tuvo compañía para que el equipo progresara. Tigre achicó muy bien los espacios hacia atrás, con el retroceso de Arzura y Menossi atrajo al rival hacia un embudo y en definitiva, sobrellevó el desarrollo con comodidad. Sólo un remate de Rolín a la salida de un tiro de esquina, que contuvo García a los 8’ y un intento de Carlos Tevez desde fuera del área, recto a la posición del arquero, sobre los 30, contaron como acciones dignas de mención antes de la apertura del marcador.
Finalmente, a los 41, Boca llegó al gol de la única manera en que parecía poder hacerlo: a través de un tiro de esquina. Lo ejecutó Lodeiro desde la derecha y Monzón, yendo al palo más cercano, en gran anticipo ofensivo conectó un estupendo cabezazo alto para poner el 1-0.
Tigre no había podido aprovechar debidamente los espacios que se le ofrecieron para algunos contraataques y recién a los 45 registró su primer remate franco, a cargo de González, que contuvo Orion. Como expresión de competencia, el partido se agotó en la primera etapa, ya que la segunda fue de baja intensidad, Tigre nunca reaccionó y pese a que Boca pareció falto de concentración y agresividad, su victoria no estuvo en riesgo y aún pudo haber sido más amplia por las chances que tuvo. La cancha fue una fiesta por el nuevo título que se dio después de cuatro años.
