Con la desventaja de ser el país económicamente más rezagado de América del Sur durante décadas, Bolivia, la ahora ‘niña bonita‘ del Mercosur y futura adquisición plena del bloque, se presenta en los últimos años como de una de las estrellas de los países emergentes, al punto de ser quien lidera el crecimiento en América latina en el trienio 2013-2015, de acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional.
Las dos realidades no pueden menos que marcar una sociedad con contrastes: Bolivia es uno de los principales productores de gas natural y gran parte de sus exportaciones consisten en la venta del fluido a Brasil y a la Argentina, pero sólo 10 por ciento de su población tiene el servicio por red; sus reservas se decuplicaron (se multiplicaron por diez) en nueve años y se ubican en 15.700 millones de dólares, pero su ingreso per capita es de 5.500 dólares; su inflación es de 6,1 por ciento anual y el boliviano cotiza a 6,91 por dólar. Y aunque el salario mínimo apenas supera los 200 dólares mensuales, se ha cuadruplicado en seis años. Eso ha creado una nueva clase media en un país donde 52% de las familias no son dueñas de sus viviendas.
Contra todos los pronósticos de los centros financieros, fue el presidente Evo Morales el primero en lograr superávit fiscal en más de setenta años y un crecimiento del PBI de 6,8 por ciento en 2014 y de 5 por ciento en 2015, según estimaciones del FMI que contrastan con los pronósticos pesimistas para el resto de la región. Asimismo, la tasa de desempleo es de 6,5 por ciento y la deuda pública externa de 5.265 millones de dólares.
Las mejoras de los últimos años no alcanzan aún para modificar su estructura económica, basada en la extracción y en la exportación de sus recursos naturales, principalmente mineros y gasíferos. Su balanza comercial es ligeramente superavitaria, con exportaciones de 12.100 millones de dólares (gas, petróleo, soja) e importaciones por 11.700 millones (derivados del petróleo, plásticos, aeronaves, automóviles, alimentos preparados, insecticidas).
Auge inmobiliario
El ritmo de crecimiento de la economía de Bolivia también ha provocado un auge en su sector de bienes raíces.
Esto, a su vez, ha contribuido a un aumento de 32% en el gasto de construcción desde 2012, según la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz).
Las petroleras internacionales, incluyendo la española Repsol SA, la francesa Total SA, la rusa Gazprom OAO y la china Sinopec LMTD han abierto sedes en Santa Cruz, un otrora pueblo provinciano en las llanuras convertido ahora en una de las ciudades de mayor crecimiento en América del Sur. El fabricante 3M Co. es uno de los inquilinos de un moderno distrito empresarial conocido como Triángulo de Oro, levantado donde antes había un terreno lodoso.
Otros proyectos en marcha incluyen hoteles y centros comerciales. Un hotel Marriott se construye al costado de la Torre de la Riviera, un edificio de 122 metros que es el más alto de la ciudad. La torre incluye apartamentos residenciales y un centro comercial. Hay planes de añadir otra torre para oficinas.
Muy cerca se ubica el Ventura Mall, un centro comercial que abrió este año y que tiene de inquilinos marcas globales como Hard Rock Cafe y TGI Friday’s. Entre los proyectos de condominio planeados están Playa Turquesa, que incluiría un lago artificial, y Golf del Urbo, con 700 inmuebles y un campo de golf profesional.
Desde la cima de Riviera, se llegan a ver 15 grúas que participan en los más de 60 proyectos de construcción en marcha en Santa Cruz, según Cadecocruz. De esa cifra, 46 son residenciales, 13 de uso mixto residencial y comercial, cuatro de oficinas y cinco hoteles.
Santa Cruz, la capital empresarial de Bolivia, ha experimentado un auge de su población, la misma que se ha triplicado a casi tres millones de habitantes en los últimos 10 años, según el Censo de 2013. Pero a medida que crece la economía, también se disparan los costos. El índice de costo de construcción del país subió 23% desde 2011, según el INE, y los costos de mano de obra han crecido casi 60% desde 2010, según Cadecocruz.
