Fueron ocho meses y un par de días más. Ese es el tiempo que el volante sanjuanino, Rubén Botta, estuvo fuera de las canchas debido a la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda que sufrió a principios de mayo del año pasado jugando para su anterior club, Tigre. El zurdo, de 23 años (cumplirá 24 el 31 de enero), regresó ayer para jugar y tener su debut en nada menos que uno de los clubes más importantes del mundo, el Inter de Italia, donde comparte plantel con otros argentinos como Javier Zanetti, Walter Samuel, Diego Milito, Esteban Cambiaso, Mauro Icardi y Rodrigo Palacio. El estreno se produjo a los 36’ del complemento cuando ingresó en reemplazo de su compañero, Kovacic. Lo único negativo de su bautismo pasó por la caída 1-0 en la visita a Udinese, por los octavos de final de la Copa Italia.
De esta manera, Botta dejó de lado todos los rumores que surgieron durante su recuperación acerca que el Inter lo prestaría a otro club e incluso, apenas se lesionó, se habló que el contrato con el sanjuanino quedaría sin efecto. El Inter decidió que Botta siguiera su carrera en el club milanés e incluso le realizó un vínculo por los próximos cinco años, es decir hasta el 2018.
Rubén, oriundo de Santa Lucía, tuvo su explosión futbolística a fines del 2012 cuando resultó la figura del Tigre que dirigía Néstor Gorosito que llegó a la final (luego perdida ante el San Pablo, de Brasil) de la Copa Sudamericana. Fue uno de los puntos destacados a nivel local e incluso su entrenador en el Matador tiró una frase más que halagadora para con él: “No tengo dudas que Botta vale 40 millones de pesos”. El Inter puso sus ojos en él y tuvo que negociar directamente con el futbolista pues el contrato con Tigre expiró a mediados del 2013. Ayer, el zurdo, pese a la caída, vivió una jornada inolvidable.
