Brazil- Brasil consumó en Río 2016 una venganza que esperó 26 años. Italia, dirigida entonces por Julio Velasco, mandó a Brasil a jugar por el cuarto puesto del Mundial de 1990. Más cerca en el tiempo, hace pocos días, Italia le ganó 3-1 en la fase de grupos. Hubo sospechas de que luego no hizo su máximo esfuerzo contra Canadá y perdió 3-1. Con ese resultado, Brasil y Francia se eliminaban para ver quien pasaba a cuartos de final. Todo en el Maracanazinho. Un escenario con una energía única que transforma en trascendente cada instante del voleibol.
Brasil ganó 3-0 ( 25-22, 28-26 y 26-24, en una hora y 37 minutos) y se cobró de una vez todas esas deudas deportivas que cruzan generaciones. La medalla de bronce fue para Estados Unidos. Pero al margen de sus asuntos con Italia, Brasil no cede su poderío en el voleibol de los Juegos Olímpicos. Es el cuarto podio consecutivo: medalla dorada en Atenas 2004 y Río 2016 (la primera fue en Barcelona 92) y plateada en Pekín 2008 y Londres 2012. El secreto de tanto éxito tiene autor: Bernardo Rezende, su entrenador. Hace 15 años que conduce a un seleccionado con ese registro en Juegos Olímpicos, tres Campeonatos Mundiales y ocho Ligas Mundiales.
