El ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, y su homólogo de EEUU, Robert Gates, firmaron ayer en el Pentágono un acuerdo militar entre sus respectivos países para facilitar la compra de armas y los contactos entre sus Fuerzas Armadas.

El Gobierno brasileño ha enfatizado que el pacto no contempla el uso por parte las Fuerzas Armadas estadounidense de ninguna base militar en Brasil, como habían dicho algunos medios de prensa latinoamericanos, que lo comparaban con el acuerdo suscrito el año pasado entre Washington y Bogotá.

En una rueda de prensa posterior en la residencia del embajador brasileño en Washington, Jobim enfatizó que el acuerdo no viola "en absoluto" los principios de soberanía y de no intervención en los asuntos de otro país.

El ministro dijo que el nuevo pacto "ayudará" a la empresa brasileña Embraer en una licitación convocada por el Gobierno estadounidense para la compra de aviones diseñados para combatir insurgencias, aunque aclaró que el acuerdo "no se destina a ello".

El Pentágono quiere adquirir 100 naves ahora y tiene la intención de comprar más de 100 en una segunda fase.

Al mismo tiempo, la empresa estadounidense Boeing participa de una licitación para suministrar nuevos cazas a Brasil, pero Jobim indicó la semana pasada su preferencia por los aparatos franceses Rafale.

Además de facilitar la compra y venta de armamento, el pacto que firmaron hoy EEUU y Brasil fomenta la cooperación en el desarrollo de tecnología de defensa, la realización de ejercicios militares conjuntos y el intercambio de estudiantes e instructores.