Buenos Aires, 2 de junio.- Los británicos acuden a las urnas en medio de uno de los mayores escándalos políticos en décadas y la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, factores que han puesto en jaque al gobierno laborista.
De acuerdo con las últimas encuestas, el laborismo sufrirá una dolorosa derrota, ya que podría quedar por debajo del 20% en las elecciones municipales, y detrás de los liberales-demócratas y euroescépticos del UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido) en las europeas.
El descontento e irritación de los ciudadanos británicos por los gastos abusivos de sus parlamentarios, destapado por la prensa el pasado 8 de mayo, y el deterioro de la situación económica, explican el posible voto castigo a los laboristas.
Aunque los británicos saben que su voto en los comicios europeos no cambiará directamente el gobierno, el resultado será un claro mensaje para el futuro más próximo del laborismo y de cara a las elecciones generales del próximo año.
En este contexto, la ministra de Interior británica, Jacqui Smith, cuestionada porque su marido utilizó dinero de sus dietas parlamentarias para adquirir películas pornográficas, se convirtió hoy en la primera víctima política del caso de los abusos.
La prensa británica reveló que Smith dejará su cargo el próximo viernes, cuando Brown anuncie cambios más profundos que los inicialmente previstos en su gobierno, un día después de las elecciones municipales y europeas en Inglaterra.
La intención de Brown es dar un golpe de timón para restablecer su autoridad dentro del partido laborista, que deberá afrontar una crisis que amenaza su propia supervivencia como segunda fuerza política.
Además de Smith, en la limpieza que realizará Brown caerán el titular de Transportes, Geoff Hoon; la ministra de Comunidades, Hazle Blears, y el responsable de Economía, Alistair Darling, también salpicado por el escándalo de los abusos.
El lugar de Darling, artífice del multimillonario rescate bancario del gobierno, lo ocupará el actual ministro de Educación británico, Ed Balls, hombre de máxima confianza de Brown.
La remodelación del gobierno será el último cartucho que podrá quemar el desgastado primer ministro, cuya renuncia exige sin pausa la oposición conservadora, liderada por David Cameron.
Un sondeo publicado por el periódico The Times el sábado pasado reveló que, de celebrarse hoy elecciones generales, los laboristas obtendrían sólo un 21 por ciento de los votos frente al 41 por ciento de los conservadores.
Los pronósticos para las elecciones europeas y municipales del jueves son peores, puesto que el laborismo obtendría un 16% y quedaría como tercera fuerza política por detrás de los conservadores, que conseguirían un 30% y el UKIP, con un 19%.
Aún así, Brown insistió este fin de semana que no va a dimitir, aunque en su propio partido algunos dirigentes piensen que sería la única forma de evitar un descalabro mayor en las generales.
Si el resultado en las europeas es catastrófico, no se descarta un golpe al interior del partido laborista a favor del ministro de Sanidad británico, Alan Jonson, capaz de mantener unidos a todos los sectores en pugna, según la prensa.
Por su parte, los conservadores británicos vivirán los comicios europeos y municipales como una primera batalla antes del verdadero asalto al poder en las generales de 2010.
Los británicos junto con los holandeses son los primeros ciudadanos de los 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE) que acuden a las urnas entre el 4 y el 7 de junio para elegir por sufragio directo a los 736 representantes del Parlamento Europeo (PE).
Los irlandeses votarán el día 5, mientras letones, malteses, eslovacos y chipriotas lo harán el 6. l primer ministro británico, Gordon Brown, prepara una profunda remodelación de su gabinete para afrontar la previsible derrota que sufrirá el laborismo en las elecciones europeas y locales del jueves, según informó hoy la prensa local.
La votación se extenderá por dos días en Italia (6 y 7) y República Checa (5 y 6); mientras Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Lituania, Polonia, Portugal, Rumania, y Suecia votarán el día 7.
Los resultados de cada uno de los 27 Estados miembros no se conocerán hasta que cierre el último colegio electoral en Italia y Polonia, el domingo a las 22 hora local (17 de Argentina).
