Gordon Brown, admirado en el extranjero pero criticado en su propio país, espera que su tenacidad encomiable compense su impopularidad récord y su falta de carisma en las elecciones generales británicas del 6 de mayo. El primer ministro laborista, considerado un brillante intelectual, llegó a ser percibido como el ‘salvador del sistema financiero" por su liderazgo en el G20 durante la crisis. Pero esta misma crisis, que sumió a Gran Bretaña en su peor recesión en 60 años, podría costarle el cargo que heredó de Tony Blair, sin pasar por las urnas, en 2007.
