De vuelta en la provincia, el número uno de la CGT local, Eduardo Cabello, habló ayer del polémico comunicado que sacó la central obrera en respaldo a los trabajadores municipales en el conflicto que mantienen con el intendente Marcelo Lima. El dirigente aseguró que estaba al tanto y que avaló el escrito, además de negar que se trate de un operativo que anticipe la parada electoral del año que viene, como lo había dicho el jefe comunal.
La intervención de la central obrera en la disputa capitalina hizo que se destapara una fuerte pulseada en las filas del PJ con miras a 2011. En el escrito, la CGT apoyó la aplicación del Convenio Colectivo que reclaman los trabajadores y criticó a Lima. El intendente respondió diciendo que fue un operativo político en su contra y lo relacionó estrechamente con César Gioja. Ambos son potenciales rivales por la sucesión en el sillón de gobernador de José Luis Gioja.
"No nos maneja ningún político, lo que hicimos fue salir a defender un Convenio Colectivo", sostuvo Cabello. El líder de la CGT no estaba al momento de emitirse el comunicado, pero su nombre aparece en el e-mail que mandó la Secretaría de Prensa como si fuera uno de los que lo firmó y eso generó dudas sobre la representatividad del escrito. Sin embargo, descartó una maniobra y dijo que "puede haber sido un error, pero como lo dijo Enrique Castro, el comunicado existió, me lo mandaron para que lo mire y se corrigieron algunas cosas".
El justicialista, que proviene de la UOCRA como gremio de base, quedó en el ojo de la tormenta cuando fuentes de gobierno dijeron que en una comunicación telefónica que mantuvo con Gioja, negó tener algo que ver con el apoyo a los municipales y los dardos a Lima. Ayer lo desmintió. Según dijo, "hablé con el gobernador específicamente por una cuestión de Lama (la mina de oro), el único comentario que me dijo de la Capital fue que fuéramos precavidos, nada más". "Lamento que personas digan estas cosas, lo único que hacen es perjudicar el proyecto", agregó.
El Convenio Colectivo que exige el SUOEM con una larga seguidilla de medidas de fuerza, con Pascual Manchineles y Antonino D’Amico a la cabeza, fija que los sueldos deben estar atados al del intendente. Lo firmó el fallecido Javier Caselles en su gestión al frente de la Capital y ni él ni sus sucesores hasta hoy lo han podido cumplir. Cabello reconoció que puede haber inconvenientes para ponerlo en práctica, pero al mismo tiempo dijo que "si no se puede aplicar, que lo revisen, que el municipio llame a paritarias, que lo modifiquen, pero no desconocerlo porque los problemas siguen".
Sobre el caso de su colega gremialista Manchineles, a quien el municipio denunció en pleno conflicto por cobrar al mismo tiempo el sueldo y la jubilación, aseguró que "toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, sé que es una persona de bien".
