La producción automotriz de Brasil, que ha sido uno de los pocos motores de crecimiento para las grandes firmas globales, cayó fuertemente en septiembre, en una señal de que la mayor economía de Latinoamérica también está reduciendo la marcha lo que aumenta el alerta entre los industriales argentinos.
La producción de autos se hundió un 19,7% en septiembre frente a agosto, mientras que las ventas bajaron un 4,9% en el mismo período de 2010, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Motorizados (Anfavea).
La caída de la producción y de las ventas de autos en Brasil es una de las señales más claras de que la economía se está desacelerando fuertemente tras anotar un sólido crecimiento del 7,5% el año pasado. Y esto impacta en Argentina. Es que la acumulación de stock amenaza con paralizar la producción en las automotrices en Argentina mediante la suspensión de trabajadores en sus terminales.
Es que al mismo ritmo con el que se frenó la producción de autos en Brasil cayó la importación desde Argentina.
Las exportaciones argentinas de autos al socio mayor del Mercosur alcanzaron en septiembre a 44.438 unidades, lo que implica una caída del 19,3% respecto de agosto y un 11,4% frente al mismo mes de 2010.
Alrededor de 44 millones de brasileños salieron de la pobreza en la década pasada y se entregaron a una ola de compras sin precedentes, muchos de ellos comprando automóviles por primera vez.
Pero los crecientes costos del crédito, la caída de los salarios reales y un aumento de los incumplimientos han puesto un freno al consumo en meses recientes. Las moratorias de préstamos impagos en Brasil subieron un 5,8% interanual en septiembre, en su octavo mes consecutivo de alza.
Las automotrices mostraron señales de reducir la producción a comienzos del mes pasado debido a altos inventarios e indicios de un enfriamiento en la demanda en momentos en que se estima que la economía de Brasil crecerá un 3,5% este año. Además, el Gobierno anunció el mes pasado un fuerte aumento de los impuestos sobre automóviles que tuvieran menos de dos tercios de sus partes fabricadas a nivel local. La medida apunta a desacelerar las crecientes importaciones, especialmente las que entran desde Argentina.
