Con quince votos a favor y cinco en contra, el Ejecutivo israelí dio luz verde a un esperado plan para crear una nueva plaza frente a ese milenario paredón, en la que miembros de las corrientes conservadora y reformista del judaísmo podrán llevar a cabo rezos de forma igualitaria y sin separación por sexos.

Hasta ahora el Muro de las Lamentaciones, así como los servicios y actividades religiosas que se desarrollaban en su entorno, estaban controlados por la corriente ultraortodoxa, de tal manera que los rezos se realizaban de forma separada por sexos en dos explanadas divididas por una pequeña cerca rematada por celosías.

En virtud del acuerdo refrendado hoy tanto las áreas actualmente segregadas por sexos, como la nueva sección destinada a las corrientes no ultraortodoxas contarán con un acceso común, mientras que la nueva plaza tendrá igual visibilidad que la veterana. Israel destinará más de diez millones de dólares al proyecto por el que se creará un nuevo lugar de culto en el tramo sur del Muro.