A mediados de noviembre de 2013, los precios venían subiendo a una tasa promedio del 0,5 por ciento semanal, y la que en este momento se ubica en el orden del 0,7/0,8 por ciento de aumento. Sin embargo con el inminente aumento de determinados productos como las carnes, o de servicios públicos como los pasajes de colectivos, esa tasa promedio volverá a modificarse, ubicándola en un incremento superior a la media aplicada hasta ahora.

Con este esquema de precios, la base de la alimentación diaria de cada familia se verá disminuida en su preferencia, al punto tal de que consultadas las amas de casa y vecinos en generalo del Gran San Juan se manifestaron desconcertados totalmente, afirmando que "’habrá que hacerse vegetariano” o bien que "’ya no podremos trasladarnos diariamente en colectivo a nuestros lugares de trabajo”, dos impresiones contundentes que afectarán notablemente e impactarán en las familias y en el tránsito público.

El preciado alimento que implica la carne, rico en proteínas, indispensable en el crecimiento de la persona y el aporte de su importante valor energético se verán sensiblemente disminuidos en los platos de comidas diarias haciéndonos caer en una posible crisis alimentaria, lo que implica adaptarse abruptamente al consumo de vegetales, no en desmedro de ellos sino por el hecho de una balanceada dieta.

Otro problema que se agrega es el de restarle o mejor dicho pedirle mayor consumo de energía al cuerpo, si hay que movilizarse de a pié o instrumentar los medios en tiempo para llegar al recorrido más rápidamente sin tener que abordar el colectivo.

Se pide racionalidad y sentido común ante las medidas.