Camila Brusotti (8) pareció complicar ayer la situación procesal de su padrastro Pedro Oris y la de su mamá la docente Alejandra Ríos, sobre un caso que conmocionó: el violento golpe en la cabeza que la puso al borde de la muerte el pasado 25 de octubre en Santa Lucía. La nena fue entrevistada a través del sistema de la Cámara Gesell y ahí declaró que su padrastro y su madre la golpeaban, pero no echó luz sobre lo que sucedió aquel nefasto día, dijeron fuentes judiciales.

Con relación a su mamá aseguró que le daba golpes en la cola y la cabeza, pero no precisó con qué. Y de su padrastro dijo que la golpeaba con un cinto y un talero, indicaron.

De todos modos esos dichos ante el juez Alberto Benito Ortiz, el fiscal Fabrizio Médici y los abogados Leonardo Villalba (por Ríos) y Leonardo Arancibia (defensor de Oris), parecieron no esclarecer un punto clave en la investigación: saber qué ocurrió aquel 25 de octubre, es decir quién, cómo y con qué fue atacada, dijeron.

De todos modos su escueto relato sirvió para contradecir los dichos de Oris sobre una supuesta relación de ‘amor’ y cuidado hacia la niña, que lo llevó a protegerla de los ataques de su madre, entre los que resaltó golpes con una asadera, otro al ser lanzada contra un modular y también con un zapato, todos en la cabeza, entre el 15 y el 25 de octubre.

La mujer en cambio había admitido haber aplicado ‘correctivos’ a su hija, pero siempre presionada por Oris, a quien acusó de haber apuntado con un arma a la niña y también a ella, incluso para obligarla a practicarle sexo oral.

Oris está preso porque le imputan tentativa de homicidio agravado por femicidio y lesiones leves reiteradas contra la niña. Y abuso sexual gravemente ultrajante y coacción agravada por uso de arma contra la docente, porque la mujer señaló que el día del desgraciado accidente Oris la encañonó para que dijera que se había lesionado por accidente en un caballo.

Para los pesquisas ahora es clave qué interpretación dará un psicólogo a lo declarado por la nena que, a simple vista, no alcanza para atribuir el grave ataque ni a Oris ni a Ríos, quien prestó una declaración informativa, pero no está imputado en la causa.