Fue la mujer de Gustavo Alfredo Castillo (48 años, licenciado en Informática) la que percibió las siluetas, sobre el techo y detrás de la persiana del complejo del departamentos en el que viven, cuando volvían de festejar Año Nuevo en la casa de los padres de la mujer. Lo que siguió les dio la inconfundible certeza de que no eran buenas noticias las que los esperaban, ya que Gustavo debió patear la puerta de ingreso hasta romper el palo de escoba con el que la habían trabado por dentro. La llegada al departamento que alquilan desde 2008 en el 634 Norte de Caseros, en Concepción, Capital, los llenó de impotencia: encontraron todo revuelto y ya no estaban la netbook que Gustavo utiliza en su trabajo (es personal de apoyo universitario) y tampoco la cámara fotográfica digital.
Gustavo y su mujer salieron a las 23 del lunes y volvieron a las 2 del martes. Ese día descubrirían que no habían sido los únicos en sufrir el ataque de los delincuentes: Leonardo Becerra (30, trabaja en el traslado de pacientes) volvió a las 8 de la mañana a su departamento, a metros del de Castillo, descubrió todo revuelto. A él le habían sustraído 3.000 pesos que tenía para el pago de cuentas y gastos personales.
El otro que apuró su regreso en pleno festejo fue José Vega (33, empleado en seguridad privada), cuando le avisaron que la puerta de su departamento, también estaba destruida y, adentro, todo un desastre. Pero José pareció el más afortunado, pues nada le habían robado, dijo. Ayer, los damnificados suponían que la llegada de Castillo evitó que el daño fuera mayor.
