El contingente partiría a las 8, pero Marisa Vargas llegó media hora antes para no quedarse sin lugar. Pero, madrugar no le sirvió de nada. Los 5 colectivos de doble piso ya estaban repletos. Son los que formaron parte de la caravana que se realizó ayer para acompañar al sacerdote Rómulo Cámpora hasta Jáchal donde asumió la conducción de la Iglesia San José, en el marco del recambio de sacerdotes que dispuso monseñor Delgado. Más de 200 fieles participaron de este viaje para darle la despedida.
Ni bien el padre Rómulo salió de la Catedral, la gente lo rodeó para darle un beso y un abrazo. Pero él hizo un saludo en general porque no quería emocionarse ante esta demostración de cariño. De todos modos, no pudo evitar que los ojos se le humedecieran cuando miró la Catedral antes de subirse al coche que lo llevaría hasta Jáchal. Viajó junto a su familia que también quiso acompañarlo para demostrarle su afecto y apoyo.
Con la mano en alto, Rómulo se despidió de la ciudad.
El viaje del sacerdote hasta la ciudad de Jáchal demoró más de lo normal porque incluyó varias postas. Rómulo quiso parar en diferentes localidades para darse a conocer con los lugareños.
En cada una de las paradas, recibió la bienvenida de la gente.
La parada final fue en San José de Jáchal donde lo esperaba toda la comunidad y monseñor Alfonso Delgado quien le entregó las llaves del templo principal donde pasará a cumplir sus funciones.
Desde frente de la iglesia, y con la imagen de San José, el sacerdote participó de una procesión hasta el Estadio Papa Francisco, junto a los fieles que los acompañaron desde San Juan y a los que se fueron sumando a la caravana. Allí fue protagonista de otro momento emocionante: celebró la primera misa en tierra jachallera en el marco de esta nueva gestión, ya que hace algunos años también cumplió su función en este departamento norteño.
Durante la celebración eucarística, el padre Rómulo expresó su satisfacción por estar nuevamente en este bendito suelo jachallero y la emoción por tan significativo recibimiento. También dijo que llegó para ‘trabajar fundamentalmente en la unidad de todos los jachalleros e ir sacando adelante los desafíos de todos’, como es la reconstrucción del Santuario Arquidiocesano de San José que lleva un par de daños cerrado por su mal estado.
