Carlos Lastra fue nada menos que uno de los mejores cantores del folklore nacional de todos los tiempos. Se fue un 10 de diciembre de 2012. Con sus 86 años seguía prestigiando los escenarios de América, cantando excepcionalmente. Fue generalmente la segunda voz del extraordinario conjunto Los Cantores de Quilla Huasi, junto a otros dos grandes, Carlos Vega Pereda, primero, y Roberto Palmer después. Sus intervenciones como solista en el conjunto fueron pinceladas de hechizo, fogonazos de miel, arrebatos de gran música.

Nacido en Río Negro, hasta último momento mostró su obsesión y preocupación por la cultura nacional, como lo señalaron diversas notas en medios nacionales.

San Juan le debe un reconocimiento luego de su muerte. "’Los Quilla” prestigiaron la música cuyana y, especialmente, la sanjuanina a partir de la adopción en su repertorio de canciones de Buenaventura Luna, Montbrum Ocampo, Saúl Quiroga y Ernesto Villavicencio, y tuvimos también nosotros el honor de que grabaran varias de obras nuestras. Estuvo casado con una conocida sanjuanina, "’Chochi” Borcosque y compuso numerosas canciones sobre ritmos cuyanos. El silencio que en esta provincia siguió a su muerte es, como expresa el tango, "’una herida absurda”, una deuda inexcusable.

Recuerdo cuando lo conocimos, venían "’Los Quilla” de gira por todo el país junto a la compañía de revistas de Nélida Roca. Tuvimos la fortuna de contactarnos con ellos. Fue cuando Carlos Vega Pereda nos contó que traían una zamba nueva, "’Angélica”, de un autor entonces desconocido, Roberto Cambaré, que creían sería un gran éxito nacional. No se equivocaron, vendieron 500.000 discos simples.

Un año después, cuando volvieron, nosotros cantamos ante ellos, casualmente, una zamba nuestra, "’Recordemos”, edificada en aquella adolescencia. Oscar Valle aseguró que la grabarían, y así lo hicieron junto a otras canciones nuestras. Esa noche de verano, en la tradicional y entrañable Peña "’El Parral”, Valle auguró que la zamba podría ser un éxito tan grande como "’Angélica”. Fue muy importante, y esos dos casi niños pudieron entrar en los escenarios capitalinos, en gran medida gracias a ese tema. La voz inconfundible y predominante de Carlos Lastra le incorporó duendes azules, guirnaldas de lumbre, en una interpretación magistral.

Carlitos Lastra se ha ido a buscar sus ángeles, a registrar su magia en los confines del viento. Seguramente hasta allí han de seguirlo de cerca una procesión de guitarras y zorzales eternamente agradecidos.

(*) Abogado, escritor, compositor, intérprete.