Si bien soy simpatizante de Trinidad, como sabés, te cuento, "Pelado”, que mucha de mi infancia y adolescencia transcurrió en la "Villa Zavalla”, y de grande he vuelto a ese barrio de Sportivo Desamparados. Por eso, vi a "los verdes” en sus años de gloria y en las penurias, cuando no tenían cancha y jugaban en el Estadio del Parque de Mayo como locales. Poquito público -y nosotros, niños, entre ellos- recordamos ese Sportivo que, fusionado con Huracán de Albardón, comenzó a usar una camiseta bordó como aquella de la famosa selección de Hungría de sus años casi mágicos.

Si mal no recuerdo, creo que al poquito tiempo, apareciste vos junto a otras verdaderas estrellas de esa camiseta y de San Juan, y que de nuevo retornó al verde y blanco. Espigado, con una pancita prominente (casi un símbolo de tu figura), te pusiste al hombro equipos extraordinarios de aquel "Torneo Nacional”, junto a una pléyade de similares ídolos que tuvieron a mal traer a figuras nacionales, vos que usabas la pelota de anzuelo de luciérnagas y que en el área definías suspiros y agonías.

Con los años, por conducto de un amigo común, te conocí de cerca. El ídolo que fuiste para mí, dejó su honroso paso al hombre común, un muchacho simple como las callecitas orilleras de este San Juan que te ovacionó; me da mucha alegría verte muchas veces, solito, como pasando desapercibido, en la tribuna de Trinidad, entiendo que porque vives cerca de su estadio y porque no te abandona por nada esa pasión que se cuela en los pliegues del alma, cuando una pelota arma potreros de duendes en tardecitas soleadas y es capaz de arrancar vorágines de sueños, cuando se pone a tiro de entrar en un arco diseñado por Dios para regocijarnos y sufrir, como la vida misma.

Sobre el cielo al revés que reposa en una cancha de fútbol, tu figura espigada, "Pelado”, arranca aleteos de palomas y griterío de infantes que se convierten en aplausos, un día cualquiera de cualquier ensoñación del pasado. Las cosas bellas vuelven por revelaciones de luz que nos acomodan la historia, para que ella sea bondadosa en recuerdos, y la nostalgia no siempre sea alguna variante de la tristeza.

(*) Abogado, escritor, compositor, intérprete.