Al menos 589 personas murieron y unas 10.000 resultaron heridas por un terremoto de 7,1 grados de magnitud en la escala de Ritcher ocurrido en la provincia china de Qinghai, ubicada en el noroeste de China y limita con el Tibet y Sichuan.
Cerca de 900 personas fueron rescatadas con vida de entre los escombros, aunque Huang Limin, vicesecretario del gobierno local, dijo que quedaron muchos atrapados en la ciudad de Gyegu, donde trabajan unos 700 soldados y miles de voluntarios.
Según fuentes locales, cerca del 85% de las casas (muchas de ellas construidas en madera) y edificios resultaron destruidos, mientras que la energía eléctrica fue interrumpida, al igual que las telecomunicaciones.
El movimiento telúrico fue registrado por el Servicio Geológico de Estados Unidos el martes a las 7.49 locales (20.49 en Argentina) y fue seguido por al menos 18 réplicas, la más grande fue de 6,3 grados de magnitud, una hora y 36 minutos después del principal sismo. También se registraron movimientos de 5,3, 5,2 y 5,8 grados de magnitud.
El epicentro del primer sismo se ubicó a 10 kilómetros de profundidad, a 375 kilómetros de la ciudad de Golmud y a 240 kilómetros del centro tibetano de Chamdo.
El sismo afectó en particular a cientos de estudiantes que acababan de salir de sus clases y otros quedaron bajo los escombros de los institutos escolares.
"No sé exactamente cuántos jóvenes murieron. Los estudiantes acababan de salir de clase cuando se registró el sismo", dijo un empleado de la prefectura autónoma de Yushu.
"Nuestra prioridad es salvar a estudiantes", declaró Kang Zifu, oficial del ejército comprometido en las tareas de rescate.
Según testigos, muchos niños quedaron sepultados bajo los escombros de una escuela profesional en Jiegu (Gyegu en tibetano, la lengua de la mayoría de los residentes de la zona).
Las operaciones de rescate se ven dificultadas por las temperaturas polares y por los derrumbes de puentes y rotura de calles, entre ellas la que conduce al único aeropuerto de la zona.
La compañía aérea China Eastern anunció que movilizó dos aviones para llevar ayuda a las poblaciones afectadas.
En la memoria de los chinos está vivo el recuerdo del terremoto de 2008 en Sichuan, provincia que limita con Qinghai, que causó la muerte de casi 90.000 personas.
El presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, pidieron hacer "todos los esfuerzos para salvar vidas y proveer asistencia a las personas afectadas por el terremoto".
El gobierno asignó 200 millones de yuan (unos 29,3 millones de dólares) del fisco central a la provincia de Qinghai, anunció el Ministerio de Economía.
El fondo servirá para cubrir los gastos para la evacuación de las poblaciones afectadas por el terremoto, así como para la adquisición de medicinas y productos de primera necesidad.
Al mismo tiempo, la Federación China para el Comercio informó que destinó 2 millones de yuanes para ayudar a los trabajadores de las zonas afectadas que sufrieron pérdidas económicas y daños en sus trabajos como consecuencia del sismo.
"Veo heridos por todos lados, algunos sangrando", declaró el funcionario local Zhuohuaxia a la agencia Nueva China.
"El problema más grave es que no tenemos tiendas, no tenemos equipamiento médico, no tenemos medicinas ni médicos".
