La reina Elizabeth de Inglaterra estuvo a punto de pasar por una situación muy incómoda frente a los fotógrafos que aguardaban su llegada para encontrarse con su nieto, el príncipe Guillermo. Al bajar de la tradicional camioneta Range Rover, en la que se traslada siempre, la reina fue "víctima" de las fuertes ráfagas de viento que azotaban la zona, lo que casi provoca su caída al piso.
