San Juan, 8 de mayo.- A 10 meses de hallarse el cuerpo ensangrentado de María Cristina Olivares a un costado de calle Picón, metros al sur del cruce con Calle 7, en Pocito, se realizó esta mañana la inspección ocular en el lugar. El juez que instruye en la causa, Benito Ortíz, dijo a Diario de Cuyo Online que luego de recorrer cada uno de los lugares en donde la policía encontró pruebas del caso y el cuerpo de la joven madre, no descarta llamar nuevamente a declarar a algunos testigos.

“Tras realizar esta inspección ocular, me quedaron claras algunas circunstancias del lugar pero hay algunas declaraciones que no tengo claras. Así que es probable que volvamos a llamar a los testigos para que me aclaren otra vez cómo fueron las cosas después de haber visto esto”, expresó el magistrado.

A su vez, Ortiz afirmó que esta semana está previsto que lleguen las pericias de los teléfonos celulares que secuestraron y que pertenecían a los tres acusados del brutal crimen. “Hicimos un pedido a las telefónicas sobre unas sábanas de llamadas entre los celulares secuestrados y esperamos que lleguen esta semana de Jujuy”, dijo.

Durante la inspección ocular, estuvieron presentes los abogados de ambas partes, fiscales, personal de las divisiones Criminalística y Homicidios de la Policía de San Juan, además de personal de la Seccional Séptima. Minutos antes de comenzar con la reconstrucción de los hechos, se hizo presente en el lugar y acompañó durante todo el procedimiento, Antonio Olivares, quien se vio satisfecho de que finalmente se realice la inspección ocular ya que “la venían pidiendo”. Si hacen estas cosas como la están haciendo ahora, se va a saber la verdad. Esto es lo que yo quería”, alegó el hombre con mucha congoja. Olivares destacó que sus nietos “por ahora, gracias a Dios, ahora están bien”.

María Cristina Olivares (26) fue encontrada el pasado 8 de julio con sus manos atadas hacia atrás con un lazo de un saco de mujer. Tenía dos hijos de 3 y 1 año y la última vez que fue vista, fue el día anterior a ser hallado su cuerpo sin vida. La joven había salido de la casa de sus padres, en Villa Constitución, donde vivía desde hacía más de un año, para buscar a Palma para que se quedara con los hijos de ambos así ella podía ir a trabajar, cuidando un enfermo al hospital.