La construcción de la primera mina de oro calingastina de escala industrial -Casposo- será anunciada antes de mayo de este año, según confirmó ayer Eduardo Machuca, gerente de la propietaria del proyecto, Intrepid Mines.
Todo está atado al proceso de negociación que se desarrolla actualmente con dos firmas mineras de capitales extranjeros cuyos nombres se guardan celosamente en secreto. Sólo una de ellas se convertirá en la inversora que hará posible el inicio de Casposo, ubicado a escasos 25 kilómetros de la Villa Calingasta.
Los rumores que corrían en el mismo sector minero señalaban que el anuncio del inicio de este proyecto de oro era "inminente", mientras que oficialmente se esperaba que fuera el mes que viene.
El mismo gobernador dijo ayer que "hay avances importantes y en las próximas semanas pueden haber novedades. Hay una empresa interesada pero no se cuál es", dijo José Luis Gioja.
Pero desde la minera operadora bajaron los decibeles y pidieron paciencia. "Todo el mundo está ansioso por Casposo; pero lo único cierto es que hay un par de empresas interesadas que están viendo la parte técnica, legal y ambiental del proyecto. Pero no hay nada cierto, hay que esperar y eso lo sabremos en 30 o 60 días", señaló Machuca.
¿Cómo será la negociación y en manos de quién quedará finalmente Casposo? Eso es algo que Machuca prefiere dejar puertas adentro de Intrepid y sólo dijo que no se sabe si la inversora está dispuesta a comprar todo el proyecto o sólo una parte. También contó que se trata de empresas mineras medianas, de capitales extranjeros que tienen proyectos en Sudamérica.
"Yo mismo he mostrado el proyecto a los interesados, han visitado el yacimiento. El proceso es así, hay que ir despacio y esperar que llegue a buen puerto", señaló el gerente de Intrepid.
La minera ya tenía la aprobación ambiental y pensaba iniciar la construcción de Casposo en noviembre de 2008, pero la crisis financiera mundial hizo retroceder a los inversionistas del mundo y la empresa tuvo que comunicar al gobierno que debía retrasar su inicio. Este se convirtió en el primer golpe visible de la crisis internacional en la minería de la provincia. Por entonces Machuca aclaraba que no se habían detenido las tareas exploratorias que estaban realizando en la provincia, y que sólo se atrasaba el inicio de la construcción de la mina.
Casposo tenía prevista una inversión de 50 millones de dólares y los dirigentes de Intrepid habían señalado que necesitarían un crédito bancario para poder ponerlo en marcha. Algo que fue imposible después de la crisis.
El proyecto
Casposo tiene previsto ocupar unos 300 empleados durante la construcción de la mina y unas 250 personas en etapa de producción, directos e indirectos.
Esta es una mina chica si se la compara con Veladero que tiene 12 millones de onzas de oro de reserva, ya que la mina calingastina sólo tiene 400.000 onzas de oro. Pero tiene otras ventajas, como la concentración del oro en vetas lo que hace más rápido el recupero de la inversión.
La producción anual de Casposo serían 71.000 onzas de oro y 1.100.000 onzas de plata y la vida útil de la mina está calculada en 7 años.
