Que estaba en Chile. Que estaba en Brasil. O por un tiempo en el Litoral, hasta que lo vieron cruzar el río Ferri hasta Uruguay, con documento falso. Las hipótesis sobre los destinos de Carlos Albornoz, uno de los prófugos más importantes de la Justicia local resultaron increíbles, tanto como su captura a manos de la Policía Federal ayer a las 11, ya que estaba en su propia casa en la Villa Nacussi, Pocito. Allí, el mismo Albornoz, aspecto modificado (cabello más largo y barba) se despachó con una versión que causó sorpresa y una consecuencia lógica: malestar interno en altos mandos de la Policía provincial. ¿Qué dijo? que siempre estuvo en esa casa que comparte con su joven concubina y sus dos pequeños hijos. También dijo que pensaba entregarse, con un tono en el que dio a entender que estaba cansado de la clandestinidad, dijeron fuentes que participaron del operativo de detención.
Albornoz era el líder del Movimiento Agropecuario Provincial, entidad que él mismo creó y a través de la cual comenzó a promocionar en la gente la posibilidad de tener una casa en distintos barrios del IPV. Fue hasta que la gente se hartó de pagar (se habla de sumas de entre 7.000 y 15.000 pesos) sin ver el techo propio y se volcó masivamente a denunciar (hay más de 150 reclamos). La consecuencia: Marcos Barragán (segundo de Albornoz), su madre Miryam Quiroga, el publicista Pedro Roldán y Alejandra Dragui (todos ligados al Movimiento), quedaron presos.
El operativo para la captura de Albornoz (buscado desde el 20 de abril pasado) comenzó a perfilarse desde la tarde del jueves, con una vigilancia discreta hasta constatar que realmente estuviera en su casa de la calle Granaderos al 221 de la Villa Nacussi, precisaron las fuentes.
Cuando la versión se confirmó, el juez que dirige la investigación José Atenágoras Vega (Cuarto Juzgado de Instrucción) demostró el máximo rigor a la hora de realizar el allanamiento: en lugar de un veedor judicial, optó por mandar a la secretaria Gladys Capdevilla y a un abogado autorizante del juzgado, Adrián Elizondo.
Los funcionarios judiciales llegaron al lugar en autos particulares con unos 14 policías, y dieron una vuelta a la manzana antes de parar, rodear y copar la casa. Cuando llegaron todo estaba con llave y candados, pero la decisión estaba tomada y en el acto un policía saltó un portón contiguo a la entrada principal, golpeó una puerta lateral y tuvo éxito: el mismo Albornoz le abrió y en el acto fue apresado. "Parece que recién se había levantado y estaba calentando agua para tomarse unos mates", precisó un pesquisa.
No se resistió y pidió a su mujer que abriera la puerta de calle para que entraran los funcionarios y la policía. Enseguida, cada recoveco de la vivienda fue revisado y los funcionarios judiciales no dudaron en buscar hasta en los lugares donde había residuos.
Ayer trascendió que de la basura y de otras zonas de la casa los investigadores obtuvieron documentos y papeles importantes para la investigación.
"Soy inocente, no tengo ninguna vinculación con el IPV", alcanzó a decir a Canal 8 Albornoz antes de ingresar a los calabozos de la Policía Federal.
Por disposición del juez, Albornoz estará 48 horas incomunicado. Y a partir de ese momento podrá entrevistarse con su familia y seguramente con algún abogado para defenderse de las graves acusaciones que pesan en su contra, porque además de los denunciantes parte de los imputados lo señalan como la persona clave en la trama fraudulenta.
El mismo Barragán declaró que a través del Movimiento y con Albornoz habían conseguido un convenio con el IPV por las casas y que Albornoz hasta llevó plata a una funcionaria del organismo. Por ahora se demostró que el convenio no existe y la versión de la plata entregada sin otras pruebas que la respalden.
