Bolivia.- Miles de cráneos humanos fueron objeto de la celebración del "Día de las ñatitas" o sin nariz, en Bolivia. Allí, sus dueños les atribuyen a las calaveras poderes milagrosos y la capacidad de comunicarse con los vivos por medio de sueños.

El Cementerio General de la ciudad de La Paz -abierto en 1826, un año después de la fundación de Bolivia- se convirtió, como cada año, en epicentro de la visita de unos 20.000 devotos para celebrar la festividad, que ocurre ocho días después del Día de los Difuntos.

Las personas llegan al cementerio con sus calaveras, a quienes llaman "ñatitas", una palabra familiar para recalcar que son figuras humanas ñatas o sin nariz, en urnas de vidrio y marcos de madera. Las piezas están adornadas con gorros de lana, sombreros o coronas de flores.

Las "ñatitas" son sobre todo de personas que han sido olvidadas por sus deudos, aunque también corresponden a restos que pasan por generaciones, de padres a hijos, o incluso son sus mismos familiares, en una celebración de origen prehispánico, pues los nativos sacaban a pasear en andas los restos de los difuntos, para que los ajayus (espíritus) volvieran a reencontrarse con sus cuerpos y sus familias.