En la recorrida actuó como una especie de guía un ex policía de la Guardia de Infantería, Pedro Oyarzún Cruz, quien dijo que la tarea de inteligencia en la provincia se manejaba desde una oficina del primer piso.

Uno de los testigos, José Casas, recordó cómo en una oficina en el ala que da a General Paz fue interrogado, aunque no lo golpearon. Y Margarita Camus rememoró que en una época debía presentarse todos los días para que verificaran que no se había escapado. ‘No era fácil venir todos los días, causaba una situación de estrés‘, dijo.

En el sector de los calabozos, Juan Neffa describió la pequeña celda en la que estuvo detenido ‘en un estado de total suciedad‘ y mencionó que en algunos calabozos los presos políticos estaban hacinados, aunque no fue un lugar en el que recibieran torturas, pero sí empujones e insultos cuando los trasladaban desde alguna oficina al lugar. Antes de llevarlo a la Central de Policía dijo que lo ‘pasearon‘ en un auto en cuyo recorrido siempre un policía le apuntaba con un arma en la cabeza. Después lo interrogaron con un arma sobre la mesa para intimidarlo.