"Quedó sucio, pero no se rompió nada, todo estaba impecable", dijo ayer a modo de balance Daniel Cárcamo, el encargado de mantener en perfectas condiciones el Centro Cívico. El edificio más moderno de la provincia fue el epicentro de las reuniones de los presidentes del Mercosur y en dos días recibió a miles de personas. El día después, amaneció limpio y listo para volver al ritmo normal.
Por el gigante de Las Heras y Libertador pasaron funcionarios, personal de seguridad, periodistas y técnicos contratados para instalar equipos y tecnología de punta para atender las necesidades del inédito encuentro. Sin embargo, Cárcamo aseguró que "aunque parezca increíble y medio aburrido, no hubo ningún daño y todo funciona como antes".
Según el funcionario, lo único que se encontró fue que "la planta baja quedó muy sucia". Allí funcionó el Centro de Prensa Internacional para medios de todo el mundo y el último día hubo más de 350 personas entre periodistas y efectivos de seguridad que trabajaron hasta pasadas las 21.
Ayer, el edificio volvió a abrir sus puertas al público y el ritmo de trabajo fue normal, excepto en Rentas, en donde hubo que reinstalar las computadoras que se sacaron para montar el área de prensa.
Cárcamo estuvo al frente de 114 empleados que se encargaron de las reformas que hacían falta para celebrar la cumbre y atender cada una de las requisitorias edilicias de las comitivas presidenciales. El pedido más insólito fue para la cumbre trilateral entre Argentina, Chile y Brasil, la misma que dejó un fuerte impulso para el paso de Agua Negra. "Para la reunión teníamos armada una sala para la presidenta y Lula, pero como se agrandó nos pidieron que en unos minutos armáramos una sala de reuniones donde estaba el living de recepción, sacamos todo, trajimos una mesa que estaba en el tercer subsuelo y unas veinte sillas que hacían falta", contó.
Según Cárcamo, "ha sido una experiencia muy buena, fue un desafío, algo que nos sirvió para medirnos y creo que las cosas salieron bien". La recompensa llegó unas horas después. El funcionario contó que tras la cumbre le empezaron a ingresar llamados desde Capital Federal para agradecerle a todo el equipo por el trabajo.
