Buenos Aires, 14 de junio.- El vicepresidente Amado Boudou quedará a cargo del Poder Ejecutivo durante este fin de semana, cuando Cristina Kirchner participe en Bolivia de la Cumbre del G-77+China, un encuentro intergubernamental de naciones emergentes que congregará a 106 delegaciones y 27 jefes de Estado.

Está previsto que Cristina llegue hoy a Santa Cruz de la Sierra para participar mañana de las sesiones bajo el lema "Un nuevo orden mundial para vivir bien".

Investigado en la Justicia por el caso Ciccone Boudou estará al frente de la Casa Rosada hasta el regreso de la Presidenta.

Por favorecer un salvataje financiero a la ex imprenta Ciccone, Boudou está imputado por el delito de "negociaciones incompatible con la función pública". El juez federal Ariel Lijo, que le tomó declaración indagatoria al vice el lunes pasado, lo acusa de querer apropiarse ilegalmente la compañía. Otra causa judicial investiga al segundo de Cristina por enriquecimiento ilícito.

La próxima semana será clave para el vicepresidente en el marco del caso Ciccone. Lijo prevé tomarle indagatoria al mejor amigo y socio de Boudou, José María Núñez Carmona, que está acusado de haber presionado a la familia Ciccone para que venda su empresa.

Núñez Carmona ya logró posponer su indagatoria esta semana, pero Lijo le advirtió que si no se presenta el próximo jueves -estaría de viaje en Málaga- ordenerá su detención.

A cargo del Ejecutivo, aunque será por unas horas, Boudou tiene un frente interno en el propio Gobierno. La semana que pasó rompió los códigos de la década kirchnerista y reconoció que había funcionarios que querían perjudicarlo.

Habló de los "machos del off the record" pero los involucrados no se dieron por aludidos y Cristina Kirchner esquivó las internas, sin actividad oficial hasta hoy al mediodía, cuando se mostró en nuevo acto con Florencio Randazzo. Justamente el ministro de Interior y Transporte fue uno de los blancos de los disparos de Boudou, aunque no lo dijo, y tampoco lo dirá en el futuro.