Hace unos meses nadie hubiera podido imaginar a Hugo Chávez sin su camisa roja y un café humeante listo para un maratónico discurso televisivo; pero el cáncer ha hecho que el presidente venezolano cambie sus hábitos, su estilo de gobernar y hasta su manera de entender la vida.
Aunque mantiene el radical ideario izquierdista, reforzado tras pasar varias semanas de convalecencia en La Habana con su mentor político Fidel Castro, Chávez afirma que buscará puentes con la clase media y la empresa privada a los que tantas veces identificó como enemigos de su proyecto bolivariano.
“Tenemos que nosotros demoler, luchar, extirpar esos males, por ejemplo el sectarismo, el dogmatismo, eso hace mucho daño”, dijo, para inmediatamente criticar el uso abusivo del rojo con el que el propio mandatario uniformó a sus seguidores.
La oposición advierte que bajo esta insólita actitud del líder socialista hay una estrategia de cara a las cruciales elecciones presidenciales del 2012.
Cambio de hábitos
Las dos operaciones y el primer ciclo de quimioterapia en Cuba le han dejado con 15 kilos menos, la cara ligeramente hinchada y el cabello rapado casi al cero y ha limitado sus agotadores discursos televisivos que han sido el sello propio de sus 12 años de gobierno.
Ahora usa constantemente el Twitter y llama con frecuencia al canal estatal para mostrar que sigue al frente del país petrolero y comentar los pormenores de su rehabilitación: desde la comida casera que prepara su madre a cómo cambió 10 cafeteras diarias por el té verde que le recomendó el “doctor” Fidel.
*“Amanecí temprano, toque de Diana, a las cuatro ya estoy despierto, cuatro y media. Es una nueva vida en verdad. La hora en que me estaba acostando la he cambiado por la hora en que ahora me levanto. ¿Estás oyendo el gallo?”.
*“A veces uno mismo está envenenando el cuerpo por la boca (…) ¿Tú sabes en cuántos kilos estaba yo a comienzos de año? Descuido terrible, 104 kilos, yo parecía una bola. Bueno, bajé como 20 con las dos operaciones”.
*“Tengo régimen de seis litros de agua al día. Me tomaba si acaso un litro, no tomaba agua, era como un camello”.
*“No quiero abusar del tiempo de ustedes y del mío. Estaba ahorita haciendo rehabilitación y caminata y almuerzo a la una, así que no debo pasarme, estoy en estricto control médico”.
Cambio de simbología
Chávez se presentó en su 57 cumpleaños el pasado jueves con una inesperada camisa amarilla y pidió ante la multitud congregada en el palacio presidencial cambiar el inapelable lema “patria socialista o muerte” con el que arengó durante años a sus seguidores por un más optimista “viviremos y venceremos”.
“(El amarillo) No tenía ninguna intención política. No, fue más bien espiritual. Yo ando cambiando radicalmente mi vida, yo estoy comenzando una nueva vida, en verdad les digo”, explicó sobre el atuendo con el que salió al “balcón del pueblo”, donde lo habitual es verlo en uniforme militar o rojo revolucionario
*“¿Por qué tenemos que andar todo el tiempo de camisas rojas? En verdad yo dije, esa gente que anda de ropa interior roja y no sé qué más roja, pudiera ser sospechosa. Lo mismo pasa, lo he dicho muchas veces, con la palabra socialismo”.
*“Este tema de la clase media es de lo más importante. Yo incluso he estado revisando mis apreciaciones sobre el tema y tenemos que revisarlas nosotros (…) porque hay gente que quiere ser más papista que el Papa, más marxistas que Marx. No podemos regalarle la clase media a la burguesía”.
*“Tenemos que abrirnos a esos sectores, al sector productivo privado”.
*“Pido que pensemos esa palabra muerte (…) Por eso propongo otros lemas, otros lemas, aquí no hay muerte, aquí hay vida. ¡Patria socialista y victoria! ¡Viviremos y venceremos!”.
Nueva forma de gobernar
“Yo me acostaba a las 3 de la mañana, 4 de la mañana y ustedes los ministros sufrían eso. Me levantaba a media mañana o al mediodía pues, sin desayuno y apurado. Eso no es vida, yo me estaba matando”.
*“La primera década del siglo XXI (…) ha sido dura, a mí me produjo hasta un cáncer pues, imagínate: golpes de Estado, amenazas de muerte, golpe, sabotaje petrolero, mártires”.
*“Tú vas al diccionario y lo primero que ves, pasión: algo que te atormenta: la pasión de Cristo, por ejemplo. Una pasión se convierte en un tormento (…) Por tanto a las pasiones hay que frenarlas porque si no, se pueden convertir en tormento que mata. Hay amores que matan, dicen”.
A pesar de todo lo que cambió en su vida, Chávez tiene ahora que resolver el reto más importante después de su lucha contra el cáncer: El reto, como él mismo confesó, es aprender a delegar y reducir su obsesión por el control y la microgestión de gobierno, tiempo que está empleando para leer, pasear en familia y retomar la pintura, una de sus grandes aficiones de juventud.
*“Hay que aprender a delegar (…) Chávez no puede ser el alcalde de toda Venezuela”.
*“Tengo que asumirme quitándome cargas, es de nuevo Zaratustra, es convertir el camello, bestia de carga, en león (…) y luego en niño, un recomienzo”.
